16 de Diciembre 2019

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16/02/2014

¿Hay Problemas Éticos en la Investigación en el Campo de las Humanidades y Artes?

Conferencia pronunciada por el delegado de la Facultad de Humanidades y Artes a la comisión de Ética de la Investigación de la UNR, Dr. Rubén Vasconi Sala de Profesores, Facultad de Humanidades y Artes Miércoles 13 de Junio de 2012


Tags: 2- PRODUCCIONES  



1.- Tomaremos la palabra conferencia en el sentido que tiene en la lengua inglesa: reunión de un grupo de personas para tratar un tema importante.

Este tema es la Resolución C.S. 152/2011 que recomienda a las distintas unidades académicas la constitución de Comités de Ética de la Investigación. Generaliza de este modo la exigencia de declaración jurada a cumplimentar por los investigadores en los proyectos que involucren la participación de seres humanos respetando los derechos, la dignidad e integridad de las personas.

La generalización de estas exigencias a todas las unidades académicas. ¿Qué significa para nosotros? ¿En qué nos atañe, nos compromete?

 

2.-. Un poco de historia

Hacia 2010, por una resolución de Rectorado, se crea el Comité de Ética de la Investigación de la UNR., con representantes de todas las unidades académicas. Se designa como coordinadoras de dicho comité a las Dras. Stella Maris Martinez (de la Facultad de Ciencias Médicas) y Noemí Nicolau (de la Facultad de Derecho)

Trabajamos privadamente en la sede de Gobierno reuniendo documentación y examinando casos de distintas áreas que podrían caer bajo nuestra incumbencia. Pero luego, como ya hemos dicho, se generaliza la idea y se recomienda la creación de distintos Comités en cada unidad académica.

Para promover estas creaciones y hacer conocer el Comité, nos estamos reuniendo en las diferentes Facultades (hace 15 días estuvimos en Bioquímica, próximamente lo haremos en Derecho y hoy estamos con Uds.)

 

3.- Algunas aclaraciones para fijar nuestro campo de problemas.

Existe una ética profesional que regula las relaciones humanas en la práctica respectiva: médico-paciente, docente-alumno, abogado-cliente, etc. No es de nuestra incumbencia.

Lo nuestro se refiere a problemas de carácter ético que pueden aparecer en la actividad de investigación (exigencias y recaudos a tener en cuenta).

La conciencia moral es inherente al ser humano, lo acompaña y regula  todas sus actividades, también el ejercicio de la investigación científica. Pero ciertas desviaciones extremas forzaron a reflexionar atentamente sobre el problema y legislar al respecto.

Después de la 2ª guerra mundial se constituyó un tribunal internacional en Nüremberg para juzgar los crímenes de guerra cometidos por los nazis. Aquí se incluyeron los inhumanos experimentos realizados con prisioneros en los campos de concentración. La consideración de estas atrocidades condujo a redactar el Código de Nüremberg (1947), fijando límites bien definidos para la experimentación llevada a cabo sobre seres humanos. Aquí ya se esbozaron ciertos principios que después han constituido el núcleo de la Bioética: la necesidad del consentimiento informado, los principios de beneficencia y no maleficencia, la autonomía del sujeto, etc. que  seguirán profundizándose en  otros códigos como la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial de 1964, retomada y ampliada en sucesivas reuniones.

La progresiva profundización de estas reflexiones fue configurando esta disciplina, hoy tan en boga, llamada Bioética, que ha ido extendiendo su preocupación más allá del ámbito de los seres humanos al de los animales y al contorno de la naturaleza en general (exigencia de un cuidado que garantice la perduración del mundo para las generaciones futuras).

La inevitable presencia de valores éticos en la actividad científica (a nosotros nos interesa particularmente el campo de la investigación) ha conducido naturalmente a la Universidad de Rosario a la creación de este Comité de Ética de la Investigación y a la recomendación de organizar entidades semejantes en las distintas unidades académicas

 

4.- Podemos ahora entrar en nuestro problema.

La responsabilidad ética en el ámbito de la investigación científica y la práctica profesional están claramente asumidas en el área de las ciencias de la salud. Si tomamos como inicio el Código de Nüremberg, la conciencia de esta responsabilidad, ya lleva 65 años. En este campo existe una abundante bibliografía; se realizan congresos, hay especialistas y un desarrollo muy rico de la reflexión. A través del periodismo toda esta actividad ya es del conocimiento del público general. Recordemos las discusiones en torno a la transfusión de sangre en el caso de los Testigos de Jehová, o las recientes decisiones en torno al tema de la muerte digna, etc. También aparecen los reparos éticos respecto del uso de transgénicos en la actividad agrícola y su posible impacto sobre la naturaleza en general.

Ahora nos preguntamos: ¿existen problemas éticos semejantes en la temática de nuestras investigaciones en la Facultad de Humanidades y Artes?

Nuestra Facultad tiene un número grande de carreras de naturaleza muy diferente. Esta diferencia se manifestaría también en  los distintos tipos de investigación.

En carreras como literatura, filosofía o historia, los objetos de investigación no son regularmente seres vivientes susceptibles de sufrir sino  libros o documentos. Bellas Artes y Música también se preocupan por objetos (cuadros o partituras) pero no por personas vivientes.

Desde luego que en todas estas áreas caben las exigencias generales de un comportamiento ético: debemos evitar el plagio, no tenemos que olvidarnos de colocar las comillas cuando transcribimos un texto ajeno, está mal hacer trabajar en un determinado tema a un doctorando que está bajo nuestra dirección y luego aprovecharnos de sus estudios y publicar un artículo con nuestra firma pero cuyo material proviene de nuestro subordinado.(En las reuniones que hemos llevado a cabo, revisando materiales de diferentes fuentes, hemos podido comprobar que estas “trampitas” son muchos más frecuentes de lo que se cree. Pero esto no debe sorprendernos si tenemos presente que los investigadores están regularmente presionados por la exigencia de “publique o perezca”).

También serán exigencias éticas la objetividad en el manejo de las fuentes, evitar una perspectiva que deliberadamente distorsione las opiniones ajenas (citando parcialmente los textos, por ejemplo). Todo esto formaría parte de las condiciones requeridas para ser un investigador serio, competente y apreciado.

En Ciencias de la Educación y Antropología me parece que, a estas exigencias de carácter general, debiéramos añadir, en tanto son con frecuencia seres humanos los objetos de su investigación, algunos recaudos más. Por ejemplo:

a)  Solicitar el consentimiento informado al invitar a participar en el proyecto. Comunicar las finalidades del mismo, el modo como se llevará a cabo y enfatizar el derecho que tiene el sujeto de retirarse en cualquier momento si así lo desea. Si son menores, este consentimiento será otorgado por el adulto a cuyo cargo se encuentre el niño.

b)    Habeas data: se debe guardar celosamente toda información que permita identificar al sujeto que ha participado en la experiencia. Digamos, entre paréntesis, que en el área de Antropología puede ser un problema el uso de la fotografía, tratando de documentar los aspectos físicos  de los tipos humanos, por ejemplo.

c)    El principio de beneficencia, es decir, asegurar el bienestar y prever  todo daño que pudiese sufrir el sujeto de la investigación. (Cuando, por ejemplo, en el aula experimentamos con nuevos métodos de aprendizaje)

 

5.-  Podemos enumerar ahora ciertas regulaciones éticas que conciernen a las publicaciones científicas. Tal vez tengan carácter de faltas éticas ciertas deficiencias que pueden aparecer en la publicación de los resultados de la investigación: descuido en las citas, errores en la bibliografía consignada, oscuridad y desorden en la información, lenguaje inútil o deliberadamente engorroso (la claridad, decía Ortega y Gasset, es la cortesía del filósofo y ya antes, refiriéndose a Hegel, había hecho Schopenhauer,  agudas observaciones acerca de esa “pícara manía de escribir galimatías”).

 

6.-  Yo creo, y me he limitado a una enumeración al azar, que hay una importante problemática ética en el ámbito de nuestras investigaciones. No es seguro que estos sean los únicos problemas. Habrá que pensar y ahondar estas cuestiones. Todos nosotros estamos realizando investigaciones y a veces nos han sorprendido dudas acerca de si es éticamente correcto  el modo como las llevamos a cabo. Unir nuestras experiencias nos permitiría ir aclarando un terreno en el cual, a diferencia de las ciencias de la salud, hasta ahora se ha pensado muy poco.

Es además muy importante que estas normas sean claramente definidas ya que, según la Resolución citada, este Comité de Ética  tendrá facultades para autorizar, desde el punto de vista ético, la ejecución de los proyectos, solicitar modificaciones o denegar su autorización y estos dictámenes tienen carácter vinculante.

Desde ya los invito a todos a participar en este proyecto. En principio me dirigiré a la dirección de todas las escuelas para solicitarles que elijan de entre sus miembros un delegado para constituir nuestro comité. En el interior de ese grupo iremos conformando, tal vez, un código de Ética de la Investigación  en el área de las Humanidades y Artes. Al reflexionar juntos, desde las perspectivas de nuestras especialidades, y cuando vayamos analizando proyectos de investigación, creo que se irá haciendo luz sobre nuestra problemática. Pero, ya que estamos reunidos, podemos empezar a opinar.

 

Dr. Rubén L. Vasconi


  • Por Eduardo Zimmermann