18 de Enero 2022

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02/03/2015

¿En qué piensa el doctor Watson a la hora de votar?

Se presenta un resumen de los fundamentos de la economía conductual basándose principalmente en los trabajos de Kahneman y Tversky, utilizando como ejemplo las decisiones de voto en un contexto electoral.


Tags: elecciones voto decisiones sesgos conductual economía conductual Khaneman pensar rápido  



Por Mg. Germán A. Tessmer

Últimamente lo neuro se ha puesto de moda. Explicaciones biológicas del comportamiento, lifehacks, psicologías de vertiente anglosajona, y la correspondiente gama de libros de autoayuda relacionadas con el tema; han sido parte de la estela que aún sigue dejando esta moda. Dentro de esta variedad de temas, e interpretaciones con distintos niveles de rigurosidad, un tópico que destaca por su originalidad conceptual y las implicancias prácticas de su aplicación, es la disciplina denominada economía conductual (behavioral economics).

Si bien ya esta rama de la economía era conocida por el público especializado, ha logró mayor difusión, debido a la aparición del libro “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman, laureado con el premio Nobel de Economía 2002.

¿Por qué interesa lo conductual para pensar la economía? La economía conductual integra percepciones de la investigación psicológica dentro del análisis económico, especialmente el juicio humano, y la decisión bajo incertidumbre. Para ser claro, se ocupa de estudiar el proceso decisorio concreto, y esa labor se realiza con ciertas particularidades. Una de éstas es que la teoría se construye y se prueba de forma experimental. Es decir, la mayoría de lo que se afirma tiene una base empírica testeada. Discutible, con sutilezas, con nada definitivo; pero testeada.

Piense su aplicación en un año electoral. Una enorme cantidad de dinero y recursos se destinan a anticipar cual va a ser el candidato ganador, a saber: quién va a ser el favorecido que gane esta rueda del juego político. Los ciudadanos votan, y en ese ritual otorgan un enorme poder a un alguien distante y difuso, para que ocupe un sillón o una banca y, sobre todo, para que tome decisiones.

En el artículo se exponen los lineamientos generales de la teoría, buscando utilizar como ejemplo distintas interpretaciones sobre algunos aspectos del proceso electoral. Indudablemente, la pregunta que va a estar detrás de nuestros ejemplos es: ¿Cómo decidimos nuestro voto? Los avances de economía conductual muestran que el aspecto intuitivo –no el racional- tiene un enorme peso. Los invitamos a leer nuestra nota.

 

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