22 de Noviembre 2019

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19/10/2019

Afrontar el cáncer de mama desde la prevención

Santa Fe disminuyó los índices de mortalidad por esta enfermedad, que puede afectar a una de cada ocho mujeres. Sólo un 10% de los casos corresponde a hombres.


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Por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, el 19 de octubre se celebra el día internacional de la lucha contra esta enfermedad con el objetivo de crear conciencia y promover que cada vez más mujeres accedan a controles, diagnósticos y tratamientos oportunos y efectivos.

Después del cáncer de piel, el de mama es el tipo más común diagnosticado en mujeres. Las estadísticas nacionales muestran que una de cada ocho mujeres durante el curso de su vida pueden padecerlo. “En Santa Fe se ha trabajado fuertemente para disminuir los índices. Si bien la mortalidad es alta todavía, se ha descendido en este parámetro en comparación a la media nacional, probablemente porque se detectan con más anticipación los casos y han mejorado notablemente los tratamientos”, comentó Gabriela Quintanilla, Directora de la Carrera de Posgrado de Oncología Clínica de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, quien a su vez, trabaja dentro de la Agencia de Control de Cáncer del Ministerio Salud de la Provincia de Santa Fe.

La Farmacéutica Claudia Intile, que también integra la Agencia de Control de Cáncer y es profesora universitaria, pone el énfasis en derribar un mito de que la detección precoz pasa por el auto examen. “Se suele decir eso pero es una falacia, porque por el auto examen lo que se puede detectar es ya un bulto avanzado. La detección temprana es impalpable, esto es fundamental y si se puede palpar hay que ir urgente al especialista”, marcó.

La detección temprana por definición es la identificación de la enfermedad, o sea corresponde a una fase pre clínica. Esto tiene un impacto que permite reducir la mortalidad de la enfermedad y mejorar la chance de cura. “La suerte es que la mama es accesible a diferencia de otros órganos que están en medio del cuerpo y que la mamografía permite detectar bultos de micrómetros. Entonces perder la chance de la detección precoz es no valorar la vida y el autocuidado”, expresó Quintanilla.

Ambas profesionales advierten que luego de los cuarenta años las mujeres deben comenzar a ir al ginecólogo para consultar: ya sea por antecedentes familiares o cuestiones particulares. Sin embargo, desde los cincuenta es necesario que el control se haga frecuentemente con el fin de detectar cualquier problema a tiempo. “No hay factor específico que sea causante del cáncer de mama. Entre un diez y quince por ciento los casos son hereditarios, y si se pueden identificar a tiempo se está salvando vidas. Detectar familias con tendencias hereditarias fuertes es una labor muy importante”, informó Quintanilla.

Un dato que no es muy conocido pero no puede pasar por alto, es que los hombres también pueden padecer cáncer de mama. Aproximadamente son un diez por ciento de los casos y es fácil de detectar. “Los casos son pocos pero igual de mortales. Probablemente aumente un poco la incidencia de la enfermedad en los hombres teniendo en cuenta la población trans”, sostuvo Intile.

Que la población conozca la importancia de la detección temprana y de realizar el tratamiento a tiempo, es una tarea que no alcanza con un sólo día al año. “Los gestores de cada uno de los lugares deben trabajar para visibilizar la necesidad del tratamiento. Hay que eliminar la barrera de acceso a los estudios, es elemental descentralizar la atención y que las pacientes puedan hacerlos cerca de sus casas y no aglutinar personas en turnos interminables. Sólo así podemos asegurar aumentar los controles”, consideró la farmacéutica.

Vivirlo en primera persona

La médica Dolores Marc es la Directora del Centro de Salud “7 de Abril” de la Universidad Nacional de Rosario y docente de la Facultad de Ciencias Médicas. Pero también le tocó vivir la enfermedad en primera persona. “Por descendencia genética tenía posibilidades de tenerlo. Me lo detectaron por hacer controles preventivos anuales”, develó.

Marc no había tenido previamente ningún síntoma que le hiciera sospechar que podía desarrollar este tipo de cáncer. “Se hizo una biopsia y ahí dió positivo. Lo agarré muy a tiempo y eso te da chance de encararlo de otra forma, incluso hasta el tratamiento es menos agresivo. Es muy importante en esta situación la fortaleza que uno tenga y pueda tomar del resto. El entorno cumple una función primordial en lo que es el desarrollo del tratamiento y la recuperación”, comentó.

El apoyo de la familia, amigos y compañeros de trabajo fue fundamental para transitar el proceso. “Me acompañaron a la primera quimio y luego me esperaron a que saliera. Esto te carga de una energía muy positiva. Creo que vivirlo me dio una segunda oportunidad de reparar en esas cosas de la vida cotidiana que a veces nos quejamos y debemos agradecer”.

Es así que la actual Directora del “7 de abril” pasó del rol de médica al de paciente, lo que provocó un cambio en la profesional. “Viví en carne propia lo que se sentía estar en ese lugar. Lo tomé como un reto que me planteaba la vida. A mi me habían dicho que no podía trabajar, lo que trae un gran problema porque pasas de ser una persona activa a no hacer nada y eso te carcome la cabeza. Comprendí situaciones que viven los pacientes y creo que hoy abordo las situaciones con una perspectiva más consolidada”, confesó.

Por esa razón Marc buscó actividades que le provean energía positiva y que no le impidan disfrutar de su familia y amigos. “Yo empecé un 14 de diciembre el tratamiento y viví todo el verano a pleno, me sentí con mucha energía y no me privé de hacer nada. Fui a todas las marchas docentes e hice cosas que a mi me interesaban y que por cuestiones laborales no podía”.

La palabra cáncer viene cargada de una connotación negativa que con su sola presencia limita la posibilidad de pensar un futuro, es sinónimo de deterioro y muerte. Pero “hay que naturalizar el término, hablar de cáncer sin eufemismos, dejar de tenerle miedo. Tiene una estigmatización cultural, como anteriormente ocurrió con otras enfermedades. Mucho más difícil de tratar son las enfermedades como la depresión y las crisis de angustia”, opinó Quintanilla.

Y fue el caso de Dolores, quien no escondió su enfermedad sino que hizo todo lo contrario. “Lo duro es que por el tratamiento uno se va quedando pelado y yo tenía el pelo hasta la cintura. Fue el mayor impacto que tuve. Era verano y estuve pelada sin ocultarlo: nada de pañuelo ni pelucas. Me planteé el por qué uno se pone esas cosas en estas situaciones y la respuesta que me dí es que pasa por el miedo de enfrentar a la sociedad. Pero no perdí de vista que sin pelo o con pelo, era la misma persona”, recordó.


Una jornada que busca comunicar

La Universidad Nacional de Rosario llevará adelante una campaña con el objetivo de prevenir el cáncer de mama el miércoles 30 de octubre en la Plaza Montenegro de 9.30 a 16 hs. Será abierto a la comunidad, y habrá múltiples actividades entre las que se incluyen diversas charlas en la que participarán profesionales de las distintas unidades académicas y representantes del Colegio de Psicólogos y Médicos de nuestra ciudad.

También estarán presentes tatuadoras que se especializan en pezones y el grupo Tijeras Solidarias Rosario, una iniciativa espontánea de un grupo de profesionales de cuidado del cabello que busca ayudar a diferentes iniciativas sociales.

 


  • Periodistas: Gonzalo J. García
  • Fotógrafos: Camila Casero

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