16 de Diciembre 2019

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24/09/2019

Diego de Mendoza, profesor honorario de la UNR

Investigador superior del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, dirige el Laboratorio de Fisiología microbiana en el IBR y fue uno de los fundadores del Instituto.


 



El Dr. Diego de Mendoza recibió el título Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Rosario. El año pasado había obtenido el Premio ”Investigador de la Nación Argentina” por su producción intelectual, su aporte innovador y su labor en la formación de recursos humanos.

El científico afirma que desarrolló su carrera  en el país porque pudo estudiar y hacer su tesis doctoral en la Universidad Pública. “A pesar de que era muy difícil dedicarse a la investigación, había muchos profesores que hacían lo imposible para trabajar en Argentina  y eso me decidió a quedarme y transmitir esa enseñanza”, explica.

Dice que sus mayores logros fueron realizar investigación original de punta desde este país, formar recursos humanos altamente competitivos y liderar la fundación del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario integrado por científicos de primer nivel que continuamente guían la formación de jóvenes investigadores. Esto último es sin duda un aporte desde la ciencia a las generaciones futuras.

“Es importante hacer investigación para que seamos un país independiente. Está probado en los países desarrollados que son los que más invierten en las Universidades y en los institutos y eso hace que se pueda transferir al sector privado y se creen nuevos trabajos”, resalta. A un joven que quiera dedicarse a la ciencia, “le diría que tiene que tener mucha motivación, que la inteligencia es necesaria pero lo es más la pasión y dedicación exclusiva”, afirma.

Una vida dedicada a la ciencia

En 1985, obtuvo por concurso el cargo de Profesor Titular de Microbiología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario. Allí fundó el área de Microbiología Básica e inició sus estudios sobre la regulación del metabolismo de lípidos utilizando una bacteria del suelo llamada bacillus subtilis.

El grupo del investigador Diego de Mendoza realizó contribuciones seminales en el campo de la regulación del metabolismo de lípidos en bacterias, descubriendo nuevos mecanismos de señalización que permiten que las células bacterianas tengan una composición lipídica adecuada para crecer y para defenderse de condiciones ambientales adversas.

Estos mecanismos básicos de señalización tienen aplicaciones biotecnológicas y constituyen un blanco potencial para el desarrollo de antibióticos que interfieran con la biosíntesis de lípidos en bacterias patógenas. Por estas contribuciones el grupo  es considerado uno de los líderes mundiales en el campo del metabolismo lipídico bacteriano.

En 1989 fue invitado por Luisa Hirschbein como Profesor a la Universidad de Paris XI, en Francia donde pasó ocho meses y luego viajó varias veces a Estados Unidos donde realizó estadías cortas de investigación. En el periodo 2012-2013 realizó un año sabático en el Instituto Max Planck de Biología Molecular, Celular y Genética en la ciudad de Dresden (Alemania) en el laboratorio de Temo Kurzchalia, un científico al que considera muy creativo y en su laboratorio aprendió a trabajar con un organismo multicelular modelo. Ese instituto posee un equipamiento y una financiación extraordinaria y  “las posibilidades de hacer contribuciones originales solo están limitadas por la imaginación.”

En 1995 creó junto a otros investigadores el Programa Multidisciplinario de Biología Experimental, en el ámbito de la UNR, del cual fue Director y obtuvo el reconocimiento como Programa del Conicet. Este fue un espacio que promovió el desarrollo y perfeccionamiento de numerosos jóvenes científicos y actuó como catalizador y protagonista de la consolidación de las actividades científicas en la UNR. En 1999 el Programa se disolvió para crear el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), del cual el Dr. de Mendoza fue Director concursado hasta fines de 2011.

Además dirigió y co-dirigió en su laboratorio más de veinte tesis doctorales (dos de ellas premiadas con el Premio a la mejor tesis “Dr. Enrique Duclaux” de la Asociación Química Argentina y una de ellas con el Premio Luis  Leloir de la FCEN de la UBA). Tuvo a su cargo un nutrido grupo de becarios, pasantes, tesinistas e investigadores asistentes. Muchos de sus tesistas están radicados en el país como investigadores del Conicet, docentes o en el sector privado o se encuentran en etapa de formación post-doctoral.

Varios de ellos son  profesores en Universidades Nacionales y han generado a su vez numerosos discípulos, algunos admitidos en la carrera de Investigador del Conicet, que a su vez están formando recursos humanos en la Argentina. Ha recibido en su laboratorio a becarios de Uruguay, España, Estados Unidos, Republica Checa y Perú. Ha formado discípulos que han transferido tecnología, han realizado patentes o han formado empresas biotecnológicas.

Asimismo, realizó varias patentes relacionados con la producción microbiana de biodiesel. Es socio fundador de la empresa INMET junto con el Dr. Gustavo Schujman y el grupo Bioceres. Las actividades que se llevan a cabo se basan en el uso de bacillus subtilis como la plataforma bacteriana utilizada para convertir fuentes de carbón orgánico de bajo costo en compuestos de alto valor para uso comercial, y para la producción de biocombustibles de segunda generación así como de bioplásticos como los PHAs.

 

 

 

 

 


  • Periodistas: Victoria Arrabal