20 de Septiembre 2019

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18/06/2019

Lombardi: propiedad intelectual con enfoque científico

La egresada nos cuenta sobre una opción laboral poco común entre los graduados de su carrera.


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Por Claudio Pairoba*

Julia Lombardi es egresada de la licenciatura en Biotecnología (Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, FBIOyF, Universidad Nacional de Rosario). Luego de doctorarse en la misma Facultad eligió un territorio poco explorado por los egresados de la carrera: el mundo de la propiedad intelectual.

¿Dónde naciste?
Nací en Rosario. Después, y por cuestiones laborales, mis padres se mudaron a Armstrong donde vivimos unos 8 años. Luego nuevamente nos mudamos a Cañada de Gómez donde ellos viven aún. Me vine a estudiar biotecnología a los 18 años y ya no volví.

¿Por qué elegiste esa carrera?
En ese momento de la adolescencia e idealismo, yo pretendía curar el cáncer. Me dije “para hacerlo tengo que estudiar alguna carrera relacionada a las Ciencias Biológicas y que me permita hacer investigación”. Me pareció que biotecnología era una de esas carreras.

Empezaste la carrera con una idea. ¿Hubo cambios después?
Sí, fueron cambiando las aspiraciones y las cosas que uno desea. Yo aspiraba a curar el cáncer, trabajar en salud era lo que me motivaba en su momento. Después, durante la carrera, uno se vuelve más terrenal, por así decirlo, y quiere que sus actividades cotidianas estén relacionadas a brindarle algo a la sociedad, sobre todo después de estudiar tanto. Llegar a la sociedad brindando un servicio o participando en la generación de un producto, como hacen muchas empresas nacionales o internacionales.
Además tomé mayor conciencia del amplio impacto que tiene la carrera y sus potenciales salidas laborales, que no eran solo relacionadas al área de la salud si no muchas otras.

¿En qué área te estás desarrollando actualmente?
Estoy trabajando en la Secretaría de Vinculación Tecnológica y Desarrollo Productivo de la UNR, particularmente en el área de Propiedad Intelectual. Participo en la descripción técnica de ciertas invenciones desarrolladas por investigadores de la Universidad. Asisto a Adrián Hiskin, el abogado que coordina el área, sumando mi perfil más técnico en cuanto a química y biología. De esta manera, buscamos trabajar en equipo para asesorar al docente en cuanto a propiedad intelectual, qué estrategia le conviene para proteger sus creaciones intelectuales y conocimientos. En su momento decidí dirigirme a propiedad intelectual porque me parece que es justamente un nexo entre el perfil académico que nos da la Facultad y un destino más comercial, si lo queremos llamar así. Un empleo más en la industria que uno podría llegar a tener

¿Es común lo que estás haciendo?
No. Después de finalizar la licenciatura hice el doctorado en Ciencias Biológicas. El modelo de doctor que tenemos en la FBIOyF es justamente de investigador del CONICET. Si vamos a lo que la mayoría de los doctores hace es: al terminar su formación aspirar a ser investigador del CONICET. En su momento quise ver otras opciones, estudiar otros modelos profesionales a los que no tenemos acceso en la facultad. De hecho, creo que ni nosotros conocemos bien todas las capacidades que tenemos y que adquirimos y los lugares en que podemos trabajar. Así que acá estoy descubriendo un poco el camino.

¿Cómo te enteraste de esta posibilidad?
La Facultad organizó una actividad en la cual graduados iban a contar lo que estaban haciendo en sus trabajos, todos profesionales con distinto perfil. Había investigadores del CONICET, empleados en empresas privadas, del sector público, etc. Una de las personas que daba la charla trabaja en patentes en el CONICET y, además, estuvo un tiempo trabajando en un estudio de abogados donde gestionaban el trámite de patentes y de distintos recursos de propiedad intelectual. Me llamó mucho la atención y de ahí me quedó la idea de buscar por ese lado. Además, considero que si algún día decido trabajar en el ámbito privado, le suma al perfil académico que tenemos como egresados de la Universidad. Esos dos aspectos me parecieron importantes.

¿Cómo te capacitaste en el tema de propiedad intelectual?
Estuve haciendo cursos, algunos acá en Rosario, aunque no hay muchos. Otros a distancia y un par en Buenos Aires, que es donde hay más cantidad de capacitaciones y talleres. De hecho todavía sigo haciendo cursos y capacitaciones porque cuando uno empieza en un área diferente queda mucho por aprender.

Al mismo tiempo, la posibilidad de trabajar activamente en este tema me da herramientas. Ver día a día distintos casos, estudiar cómo resolverlos, qué herramientas tomar, son cuestiones que aportan mucho a mi formación.

¿Dónde se estudia la licenciatura en Biotecnología?
Según recuerdo también se estudia en varias Universidades Nacionales además de Rosario: Litoral, San Martín, Quilmes, Tucumán y Moreno. No todas las licenciaturas tienen el mismo perfil porque los planes de estudio son diferentes. Conozco egresados de Santa Fe y su perfil es distinto. El nuestro es más académico en el sentido de que salimos más formados hacia el área de biología molecular a escala laboratorio. Los profesionales de la Universidad Nacional del Litoral además de este perfil tienen un poco más de orientación industrial, ven otra escala, tienen plantas piloto.

¿Los alumnos saben que hay otras posibilidades al momento de recibirse?
Creo que no están muy al tanto. Como pasa con otras carreras, cuando uno decide a los 18 años qué carrera va a empezar, muchas veces no te preguntás cuál es la salida laboral. Simplemente la elegís porque te gustan las materias o conocés a alguien que está más avanzado en la carrera y te contó lo que estudió y te pareció atractivo. Pero tal vez, uno no se pregunta qué va a hacer día a día y dónde va a trabajar. Noto que en la zona e incluso a nivel nacional todavía no se conoce el alcance del licenciado en Biotecnología. No sé si el empresario toma conciencia de la ventaja que sería tener un biotecnólogo a tener un bioquímico, o un técnico en genética o microbiología dependiendo de la especialidad del laboratorio.

¿Hay Colegio de Biotecnólogos?
En Rosario todavía no contamos con un colegio propio para matricularse al finalizar la carrera. A pesar de que hay un colegio de ingenieros especialistas en el cuál podríamos matricularnos, no está claro qué avalaría nuestra firma que no avale la de un bioquímico o un farmacéutico. De hecho hay muchas cosas que no podríamos avalar que los bioquímicos o farmacéuticos sí pueden. Eso es una desventaja en cuanto a salida laboral porque por un lado la firma no tendría valor y por el otro, en comparación a un técnico estamos sobrecalificados.

Adentrarse en un camino distinto al habitual como egresada genera incertidumbre. ¿Qué reflexión tenés al respecto?
Cuando reflexiono al respecto trato de hacerlo desde una perspectiva nacional, pensando en que el Estado permite y fomenta los estudios universitarios y de posgrado en su Universidades Públicas gratuitas. Se entiende que el Estado valora el conocimiento y es consciente de que un país con profesionales altamente calificados avanza. Ahora bien, ¿existe otro escenario para que esos doctores y doctoras puedan desarrollarse profesionalmente, innovar y aplicar sus conocimientos, además del CONICET? ¿En dónde podemos “hacer ciencia” además de dentro de ese organismo? ¿Está preparada la industria nacional para emplear a estos profesionales?

¿Qué medidas habría que considerar?
Es necesario establecer estrategias para lograr vincular la investigación científica académica con el sector socio-productivo. Tanto instituciones como profesionales debemos comprometernos con esto. Las industrias deben conocer por qué es importante invertir en investigación y desarrollo no sólo vinculándose con los equipos de investigación, sino también invirtiendo en laboratorios propios y empleando a profesionales con este perfil académico. En este sentido, formar parte de la Secretaría de Vinculación Tecnológica y Desarrollo Productivo de la Universidad es una gran oportunidad para fomentar esto. Hay investigaciones súper interesantes e importantes a nivel académico pero hay que tomar dimensión de que si no llegan al medio socio-productivo pierden valor.

¿Te interesaba ser investigadora de carrera del CONICET o tu interés estaba volcado enteramente a la propiedad intelectual?
Estaba en duda y eso me impulsó a no pedir beca postdoctoral, que era el próximo paso cuando uno desea ser investigador del CONICET. Pensé que si estaba en duda tenía que probar otras posibles salidas laborales. Busqué trabajo en empresas privadas y en distintos ámbitos de propiedad intelectual; tuve la oportunidad de sumarme a la Secretaría y la estoy aprovechando al máximo. Durante mis años de doctorado trabajé con un grupo de investigación excelente, dirigido por Valeria Boeris y les transmití que volvería en caso de no encontrar lo que me guste fuera del CONICET. Se aprende mucho formando parte de grupos tan profesionales, apasionados por enseñar e innovar. Sin embargo, consideré que para poder elegir, si es que se tiene la posibilidad, es necesario conocer todas las opciones. Por ahora estoy en ese camino, conociendo cómo es el mundo de la propiedad intelectual y su gestión.

¿Algún comentario final?
Creo que en la Facultad hace falta rever el plan de estudio y agregar contenidos que le sumarían al egresado en el mundo laboral actual. Por ejemplo, todo el tema de normas de calidad, de regulaciones, herramientas para poder innovar y lograr emprender ideas concretas, es necesario ampliar el horizonte del licenciado en Biotecnología. Más aún considerando que la carrera académica no tiene lugar para todos.

Ojalá que, como país, lleguemos a una mejor organización, aumentando la cantidad de subsidios que promueven la vinculación entre el medio académico y el sector socio-productivo y fomentando la creación de centros de investigación que brinden servicios. Así como en su momento surgieron los Institutos de Investigación, considero que de aquí en adelante habrá una revolución de empresas de base tecnológica, constituidas por profesionales del ámbito académico, y promovidas por inversiones del sector privado.

 

*Miembro de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario y la Red Argentina de Periodismo Científico. Acreditado con la American Association for the Advancement of Science (Science) y la revista Nature.

 

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