22 de Marzo 2019

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10/12/2018

70 años de la declaración universal de los derechos humanos

El 10 de diciembre de 1948 se aprobó el documento que marcó un antes y un después en la defensa y el respeto de la dignidad humana.


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Se cumplen setenta años desde que se promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual marca un momento bisagra en la historia de historia cultural y política universal por una razón clara: allí se establece, de manera incuestionable, la importancia que tiene el cuidado y la defensa de la dignidad humana.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento declarativo adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución el 10 de diciembre de 1948 en París. En esta se postulan dentro de sus 30 artículos los derechos humanos considerados básicos.

“Es una Declaración que tiene un antecedente político y social clave ya que tres años antes había acabado la Segunda Guerra Mundial. Este hecho había puesto en evidencia los atropellos que algunos Estados, como es el caso de Alemania, habían llevado adelante sobre inmensas poblaciones centro-europeas. La evidencia de los campos y el exterminio producidos por el nazismo generó la urgente necesidad de desarrollar instrumentos que sirvieran para alertar a las sociedades y a los Estados de que debe existir un límite que nunca debe ser franqueado y que la vida humana debe ser cuidada de todo atropello pero fundamentalmente de los atropellos y los abusos a los que son tan proclives los Estados.”, reflexionó Rubén Chababo, Secretario de Derechos Humanos de la UNR.

La unión de esta Declaración y los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y sus protocolos comprende lo que se ha denominado la Carta Internacional de Derechos Humanos. Mientras que la Declaración constituye, generalmente, un documento orientativo, los Pactos son tratados internacionales que obligan a los Estados firmantes a cumplirlos.

En el transcurso de estos setenta años, la Declaración fue ampliándose e incorporando nuevas garantías para los habitantes, generando una consecuencia altamente positiva, porque este tipo de documentos son suscriptos por cada uno de los países y permiten a la sociedad civil poder hacer uso de ellos para exigir su cumplimiento. “De hecho, ha sido muy efectiva en diferentes momentos de la historia contemporánea en la cual frente a diversas situaciones se pudo apelar a la existencia de esta Declaración para reclamar ante las autoridades y exigir el cese de alguna vulneración de derechos. Sin embargo, si bien es un instrumento reconocido por la mayoría de las naciones contemporáneas, sufre un alto grado de incumplimiento. Por ejemplo: se especifica la prohibición de tortura, de discriminación, de persecución por género, entre tantos otros delitos, pero lo cierto es que muchas de estas garantías son sistemáticamente violadas en la mayoría de las naciones.”, consideró Chababo.

El proyecto de Declaración fue aprobado por los que entonces eran los 58 Estados miembros de la Asamblea General de la ONU, con 48 votos a favor y las 8 abstenciones. Aunque no es un documento obligatorio o vinculante para los Estados, sirvió como base para la creación de las dos convenciones internacionales de la ONU, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El concepto de Derechos Humanos es un elemento novedoso dentro de las agendas contemporáneas, ya que antes de la década del cincuenta no contaba con el peso que tiene hoy en día. En la actualidad figura en todas las agendas y programas de gobierno, demostrando así su papel preponderante.

Sin embargo también en función de enunciar los Derechos humanos, se los viola. Es decir, hay países poderosos, que bajo el supuesto reclamo de cuidar los Derechos Humanos vulnerados, invade otras naciones y producen guerras. “Hay que estar alerta en este punto, porque que exista este instrumento ético jurídico es fundamental pero no significa que sea respetado por todos. Por eso me parece que la gran efectividad de esta Declaración es la de poder brindar a las organizaciones de la sociedad de una plataforma jurídica que les permite peticionar y reclamar ante la evidencia de graves atropellos a su dignidad. Sabemos que los Derechos Humanos son una conquista y necesitan ser defendidos de manera constante. Esta Declaración es una alerta para los Estados y al mismo tiempo un poderoso instrumento puesto en manos de la sociedad civil.”, formuló el Secretario.

Cada 10 de diciembre se cumple un nuevo aniversario del regreso de la democracia en nuestro país, hecho que marcó el fin de siete años consecutivos de dictadura. “1983 es una bisagra, marca un antes y un después. El Gobierno de Alfonsín construyó una instancia jurídica fundamental como fue el Juicio a las juntas. Este hecho puede ser visto como un gran contrato ético sobre aquello que a partir de ese momento los argentinos comenzamos a calificar como lo inadmisible y que se convirtió de algún modo en ejemplo para muchísimas naciones del mundo. Sin embargo, cuando se mira en perspectiva nos damos cuenta que después de esos años de compleja construcción democrática y con ese punto elevado que es el Juicio a las juntas, muchos de los derechos que debíamos garantizar han sido vulnerados. Llevamos 35 años de gobiernos elegidos por el voto popular, pero no hemos podido dar respuesta a gravísimos problemas como la pobreza o la exclusión, etc. Que en nuestro país haya un 48% de niños viviendo bajo la línea de pobreza, que la policía siga aplicando tormentos, que la justicia no pueda garantizarse de manera equitativa para todos los sectores sociales, es algo más que preocupante. Por eso este tipo de fechas debiera servirnos para preguntarnos por la calidad de nuestra democracia y por la agenda aún pendiente.”, subrayó.

Hace pocos días salió a la luz un Protocolo promovido por la Ministra de la Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que permite a los policías federales disparar sin dar señal previa de alto, entre otras acciones. ¿Qué significa semejante medida? “Simplemente diría que nuestra sociedad no puede convertirse en una selva y que las fuerzas de seguridad deben proteger la vida y empeñarse en reducir los daños en su lucha contra el delito, no generar más muerte y dolor. Es una norma violatoria de los Derechos Humanos más elementales”, analizó Chababo.

Se ha vuelto un hecho recurrente en el último tiempo que sean noticia casos en donde la policía, por actuar, terminó fusilando a personas inocentes. “Todos tenemos derechos, incluso aquellos con los que no acordamos o despreciamos moralmente por actos que han cometido. Pero sus vidas deben ser respetadas y cuidadas como las de cualquiera, porque no hay vidas más importantes que otras. Este tipo de normas son la puerta de ingreso a situaciones de barbarie, no solamente cometidas por el Estado sino también por personas de la sociedad civil que se sienten estimulados y estimulados a actuar salvajemente. Debemos rechazar con claridad y contundencia este tipo de Protocolos”, concluyó.


  • Periodistas: Gonzalo J. García
  • Fotógrafos: Camila Casero