09 de Julio 2020

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22/03/2018

Rafael Correa en la UNR

El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa encabezó un acto público en la explanada de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR.


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El acto fue el cierre de una visita de dos días en las que el mandatario recibió el título Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Rosario, conversó con la prensa y se reunió con representantes sindicales, estudiantiles y dirigentes políticos de la ciudad.
Del encuentro participaron alrededor de tres mil personas que escucharon al mandatario analizar la realidad de los países latinoamericanos.

Correa habló especialmente a los jóvenes, a los que les pidió no perder la esperanza y a no dejarse avasallar por esta nueva “embestida conservadora”, al referirse a los gobiernos de derecha de la región. Les pidió que no tengan miedo de participar en política y que se preparen “no para tener un puestito en la sociedad sino para transformarla”.
Al acto asistieron distintos sectores de la comunidad universitaria y la sociedad rosarina, agrupaciones estudiantiles, políticas, de trabajadores. Fue un espacio de encuentro de distintas ideologías, edades, formaciones y hasta nacionalidades, donde no hubo enfrentamientos, ni siquiera las folclóricas chicanas entre distintos pensamientos políticos. Todos se encontraron para escuchar al dirigente latinoamericano, uno de los gobernantes de izquierda que dirigieron gran parte de Latinoamérica a comienzos del siglo XXI.

El decano de Ciencia Política y RRII fue el padrino del Título Doctor Honoris Causa que la UNR le entregó al ex-mandatario.


La apertura estuvo a cargo del decano de Ciencia Política, Franco Bartolacci, quien destacó que el reconocimiento que le hace la UNR a Correa “es una definición de la propia institución, cuál es su compromiso con su tiempo y con su gente”. Bartolacci resaltó que “juntos en la diversidad como debe ser, en la complejidad de los tiempos que corren, venimos a gritar bien fuerte que el objetivo de lucha es la patria grande y la dignidad de sus pueblos”.


El encuentro fue informal y emotivo. Rafael Correa cantó junto a los músicos rosarinos “Los Bardos” distintos temas populares latinoamericanos que fueron coreados por el público, y los dirigentes que lo acompañaban en la explanada.

El acto público


En su discurso el dirigente contrapuso el momento actual que atraviesa la región, con un crecimiento de la derecha, al que llamó “la época de oro del progresismo” refiriéndose a los gobiernos de izquierda de principios del siglo XXI, momento al que consideró un verdadero cambio de época, “fue el despertar de nuestros pueblos, el momento en que nos atrevimos a tener pensamiento propio: el socialismo del buen vivir, el socialismo del siglo XXI. Ciento sesenta y ocho millones de personas salieron de la pobreza en el continente, hicimos respetar la soberanía y la dignidad de nuestros pueblos, fue un verdadero cambio de época, pero la derecha se despertó y comenzó a articularse de manera nacional e internacional, comenzó a desarrollar un discurso y tuvo el apoyo de su prensa corrupta para hacerles eco a su mentira y su manipulación, la izquierda no entiende que la prensa conservadora es el perro guardián del status-quo no ha entendido nada”.

En su presentación, Correa analizó la pérdida de espacios políticos que sufrió la izquierda continental en los últimos años, en este sentido analizó que hubo factores externos como la caída de los precios internacionales de las materias primas principal fuente de ingreso de divisas de la región y por otro lado el uso que hizo la derecha de eso “La gente no tiene que entender sobre el precios de los commodities, o si las políticas económicas heterodoxas funcionan mejor que las ortodoxas, la gente ve desmejorar su situación económica y recibe el discurso de los medios de que es culpa de la malas políticas de los gobiernos socialistas, y se queda pensando que es así”.
Además Correa hizo referencia a cómo se hace uso de los casos de corrupción para deslegitimar cualquier política que no sea de derecha , “un gobierno honesto no es el que no tiene corrupción, es el que no tolera los casos de corrupción” destacó y explicó cómo a través de la prensa concentrada, se fue insertando la idea que la corrupción se da sólo en el espacio público y que los funcionarios de izquierda son los únicos responsables “manipulando la información , descontextualizando , inventando, hicieron creer que los gobiernos de izquierda son corruptos y que la corrupción está sólo en el espacio público, puso el ejemplo la situación del Ecuador donde la mayor parte de la corrupción fue generada por empresas internacionales con la complicidad del empresariado local y la prensa”. En este sentido amplió que “ No se está llevando adelante una lucha anticorrupción sincera, sino que se trata de un instrumento de persecución contra los dirigentes de izquierda, a lo que se suma una nueva estrategia, la judicialización de la política. Primero es linchamiento mediático, ese es el rol de la prensa burguesa, hacer perder la credibilidad y el apoyo, luego se busca la destitución, el golpe parlamentario, y luego la judicialización. Estamos retrocediendo a nivel democrático , de derechos humanos, constitucional, a políticas sociales, de conquistas sociales y se persigue a los dirigentes de izquierda, presos sin pruebas en contra. Está captado el sistema judicial, legislativo y la prensa” .


Correa también sostuvo que la izquierda debe revisar su discurso, que tal vez el cambio de situación de los millones de personas que salieron de la pobreza no los hace sentir interpelados por el mismo discurso que hace diez o quince años atrás.


Le resaltó al público que lo más importante era mantener la esperanza, la lucha, y llamó a participar en política: “que nos roben todo menos la esperanza, porque quieren hacernos creer que la política es el mundo de lo sucio de lo corrupto de esa forma nos inmovilizan. El mayor logro de nuestros gobiernos es haber recuperado la dignidad, el orgullo y el sabernos sujetos de derecho” para todos los latinoamericanos.

Fotografías: Ramiro Ortega 


  • Por Ileana Carrizo