22 de Febrero 2020

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21/10/2010

La mirada desde otro lugar

Ana Cacopardo, periodista y realizadora audiovisual, dialogó con el portal de la UNR sobre la estigmatización en los medios y las falencias del Estado en el tema de DDHH.


 



 “La memoria nos impone un mandato sobre el presente que estamos construyendo”, señala Cacopardo que preside la autónoma y autárquica Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires. Las actividades desde dicha comisión están relacionadas con la memoria del terrorismo de Estado, y también con la agenda de Derechos Humanos del presente. En tal sentido afirma que la situación de vulneración de derechos en los lugares de detención es uno de los asuntos más graves, particularmente en la provincia de Buenos Aires.


Los temas centrales en la agenda de la Comisión son la estigmatización de los jóvenes en las barriadas populares, y el accionar de la policía en hostigamientos, en el marco de un preocupante discurso de mano dura, observa Cacopardo.


En el diálogo con el portal de la UNR se explayó también sobre los medios de comunicación en la conformación de imágenes negativas de algunos sectores sociales. Ana Cacopardo es una entendida en la materia, además de sus trabajos como periodista, donde se posicionó como una excelente entrevistadora en los ciclos de televisión Historias Debidas, ha incursionado en la realización de documentales. El último de ellos, Ojos que no ven, fue ganador de la Competencia Oficial de Largometrajes del Festival de Cine de Derechos Humanos DerHumALC.

 

De qué hablamos cuando hablamos de seguridad.

 

Cacopardo trabaja en los sectores marginales y marginados del sistema. Ante la pregunta del cronista reflexiona sobre el poder de estigmatización que tienen los medios en un tema tan difícil como es el de la seguridad.


“¿De qué hablamos cuando hablamos de seguridad?”, se auto pregunta antes de entrar en el tema. “En un país de niveles de pobreza estructural, de marginación, hay violencias que circulan en nuestra sociedad y tenemos que pensarlas desde una perspectiva un poco más compleja. Mucho más compleja de la que se maneja en los medios cuando un notero trabaja sobre el dolor –legítimo- de una víctima”.


Cacopardo propone pensar el tema desde una perspectiva más profunda y advierte contra el engañoso discurso que propone como solución más mano dura y más cárceles. “Significativas experiencias en todo el mundo demuestran que en vez de bajar los índices de los delitos y la violencia, por el contrario, significaron realimentarlo”.


Ofrecerles más poderes a una fuerza de seguridad sospechada de participar en delitos complejos, es decir no en robos de gallinas, sino en narcotráfico, desarmaderos de autos, trata de blancas,…sólo significaría realimentar el círculo de la violencia, sostiene Cacopardo.

 

La pornografía de la violencia

 

El discurso de la televisión peca de mucha simplificación, y también de mucha manipulación, razona Cacopardo. Ella brega por abordar temas como los Derechos Humanos y la seguridad desde otro lugar.


“Esta apelación a la pornografía de la violencia, al sentimentalismo, al golpe bajo, está presente fundamentalmente en la televisión abierta”. En ese sentido afirma que el documentalismo es un espacio de producción y circulación de información donde se trata de romper con la estigmatización que imponen los grandes medios.


 “Se pueden ver documentales que abren otras ventanas, que miran desde otro lugar, que le dan la palabra a otros actores sociales. Entonces uno empieza a ver de otra manera, con menos prejuicios”, afirma Cacopardo y ejemplifica con el documental Colores de La Gloria, premiado en el último Festival de Cine Documental. “Es un film sobre el barrio de La Gloria en Mendoza  que ha sido estigmatizado por los medios. El documental desarma los prejuicios desde la presentación de los personajes, de sus historias,  y de lo que son capaces de producir culturalmente”.

 


Ojos que no ven

 

Consultada sobre Ojos que no ven, su última realización documental, la define como una película “sobre el mundo carcelario, pero que además es una película sobre la exclusión en la Argentina”.


“Los jóvenes que hoy están en las cárceles son jóvenes que perdieron en la carrera de las oportunidades mucho antes de ingresar al circuito del encierro”.  


“Por eso el Estado tiene que llegar antes”,  sostiene Cacopardo, y agrega: “El rostro del Estado –en las barriadas más humildes- no debe ser el de los uniformados”.


“Las cárceles lo que hacen es reciclar más violencia” , afirma Cacopardo y concluye la idea: “¿Qué pasa con el poder Judicial que condena, pero no se ocupa con lo que sucede intramuros? Si no nos hacemos cargo de lo que sucede en las cárceles no vamos a hacer capaces de hacer una sociedad mejor”.


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