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18/12/2017

Cosas que pasan en la sala de partos

Una investigadora de la Facultad de Derecho estudia uno de los tipos de violencia contra la mujer más naturalizada, sistematizada e invisibilizada en nuestro país: la violencia obstétrica.


Tags: salud derechos humanos investigación mujer parto  



La violencia obstétrica es uno de los tipos de violencia contra la mujer más naturalizada, sistematizada e invisibilizada en nuestro país. Candela Demarchi, integrante del Centro de Investigaciones en Derecho de la Salud de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, encabeza un proyecto titulado “El derecho a decidir sobre el propio cuerpo: ¿Qué es parir en libertad?”, desde donde aborda esta problemática silenciada de nuestra sociedad.

La investigación comienza a partir de la labor de la docente Marianela Fernández Oliva, quien forma parte de la materia electiva “Derecho a la salud”, en la que Candela es ayudante. Esta se diferencia de las asignaturas tradicionales, como derecho civil o penal, por ocuparse de una arista muy particular y poco explorada. “Me llamó mucho la atención porque está relacionada con todo lo que es derecho humanos y te da la posibilidad de ver al abogado en otras condiciones, y desde donde puede colaborar con la salud”, confesó Demarchi.

Es así que se forma el Centro de Investigaciones en Derecho de la Salud del cual Marianela es directora, y se busca visualizar este derecho como una rama que hace más complejos los problemas normales que tiene en el derecho. “Surge la posibilidad de hacer un proyecto de investigación que es aprobado por la Facultad, que se denomina “Derecho, salud, mercado y vulnerabilidad”, que tiene como objetivo ver cómo los sectores vulnerables se relacionan con el derecho la salud y el mercado.”, comentó la joven investigadora, que comenzó a participar como estudiante, y ahí se le ocurre investigar sobre lo que es violencia obstétrica y el problema específico que tienen las mujeres dentro de ella, todo enmarcado en el campo del derecho.

La violencia obstétrica es definida por los especialistas como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales. “Es un tema que comenzó a hablarse hace varios años, pero recién con la Ley de Derecho de Protección a la Mujer se empieza a tomar como una modalidad de violencia contra las mujeres”, opinó Candela.

El parto respetado es un derecho que tiene la mujer y la familia que va cualquier lugar de atención pero existe mucho desconocimiento del tema por su poca difusión. Desde 2004 está en funcionamiento en nuestro país una Ley de Parto Humanizado que ha sido reglamentada recién en 2015. “Muchas mujeres se dan cuenta luego de un tiempo que sufrieron violencia obstétrica, cuándo comienzan a compartir su experiencia con otras mujeres”, explicó la investigadora.

El año pasado estalló la polémica a partir de un caso de una pareja que decide tener un parto domiciliario sin atención médica y que tuvo como consecuencia el fallecimiento del bebé. “Se empezó a decir que el parto respetado era una moda de los famosos y cosas por el estilo, pero nadie se puso a discutir qué fundamentos había de eso, ni a pensar cuáles fueron los índices de cesáreas que hay en hospitales y sanatorios. Se habló desde el desconocimiento del tema y se apuntó a un solo lado desde los medios”, recordó Demarchi.

El objetivo de este trabajo es visibilizar el hecho que, a pensar que están dispuestas medidas de protección contra la violencia obstétrica, aumentaron la cantidad de cesáreas que se producen no sólo en Rosario sino en todo el país. “La Ley dice que la violencia no sólo consiste en malos tratos físicos y psicológicos, sino también en infantilizar a la mujer con las prácticas invasivas que desnaturalizan el proceso normal de parto. El problema que surge es que las mujeres no siempre denuncian esta situación. Hace poco hubo un juicio civil en el cual una mujer denunció a su obstetra por mala praxis en el marco legal de violencia obstétrica. Pero la cantidad de denuncias son pocas en comparación con las situaciones reales y dificulta poder contabilizar un dato preciso”, expuso la investigadora.

Los datos que se están manejando, a partir de la información que se pudo recolectar, es que aumentaron exponencialmente las cesáreas que se están realizando y se espera que lleguen a un 50% en el futuro. Esta situación afecta a todas las mujeres, sin importar su condición económica ni social y ocurre tanto en instituciones públicas como privadas. Esto lleva a reevaluar la praxis médica, porque existen las medidas necesarias para que estas situaciones no ocurran.

Cuando se piensa en un parto, normalmente se suele pensar a la mujer en una cama con suero, pero hay que replantearse este ideario social. “Es terrible porque en muchos casos no se le da la oportunidad al paciente de decidir sobre su cuerpo y se normaliza una práctica. Parece que la mujer que va a parir no tiene autonomía, no se la consulta ni se le explica la intervención sobre su cuerpo”, afirmó Demarchi.

Las leyes de derecho del paciente, la de Parto Humanizado y la de Protección Integral de las Mujeres son nacionales y a su vez están ratificadas por la Provincia de Santa Fe, por ende no hay una excusa legal para no cumplirlas. “Que una persona pueda decidir a base de información y consentimiento es un derecho humano que está previsto por las normativas y se tiene que concretar. Una institución no puede decidir si realiza un parto respetado o no, sino que es una obligación de esta y del profesional de la salud garantizar esos derechos”, sostuvo.

Esta violencia que está naturalizada socialmente al punto de que se llega a desconocer, es un tema sensible dentro del ambiente médico. Pocos se atreven a la autocrítica y se sostiene que han trabajado siempre respetando los deseos de las mujeres y que por lo tanto la ley de Parto Humanizado no trae nada nuevo al respecto. Otros piensan que el tema del parto respetado es una “moda”, confundiéndose con parto en casa, por ejemplo.

“La violencia contra la mujeres es algo que está instaurado socialmente, y es importante entender que el médico está dentro de ese contexto social como cualquiera de nosotros, y al hacer su práctica no está exento de toda esa carga cultural. El sistema de salud también es violento para sus propios profesionales en donde hay rangos, preparaciones diferenciales, etc”, aclaró la investigadora.

Lo que se busca con esta investigación es romper con la idea de que el parto respetado es dentro del ambiente del hogar o sin médicos. “Tiene que ver con velar por los derechos básicos, que se materializan en el hecho de que se pueda conocer y decidir en el momento de la concepción. Es importante garantizar, a la madre y al niño por nacer, un parto seguro y consensuado”, señaló Candela Demarchi.


  • Periodistas: Gonzalo J. García
  • Fotógrafos: Camila Casero

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