17 de Noviembre 2018

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10/03/2008

Coco López: “El periodismo actual no debate los grandes problemas cotidianos

La Dirección de Comunicación Digital de la Universidad Nacional de Rosario inicia con esta entrevista una serie de diálogos asincrónicos con distintas personas vinculadas a los medios de comunicación de Rosario. El estado actual del periodismo, la vinculación entre comunicación y educación, la irrupción de las nuevos tecnologías en la profesión, la agenda mediática en los medios, serán algunos de los ejes temáticos analizados, desde una perspectiva local, por los principales influyentes de la prensa de nuestra ciudad.


 



José Andrés "Coco" López es Licenciado en Ciencia Política en la Universidad Nacional de Rosario. Posee una destacada trayectoria en periodismo político e internacional, espacio en el que se ha especializado en los últimos treinta años. En su importante labor se destacan sus coberturas internacionales. En la década del 80, durante cuatro años trabajó como corresponsal en Moscú. En Rosario, ha incursionado en diferentes medios escritos, radiales y televisivos. También desarrolló actividad académica en institutos terciarios relacionados al periodismo. En el 2003, en co-autoría con el periodista cubano José Bodes, publicó “Perón-Fidel, línea directa”. Un sólido trabajo de investigación periodística sobre la decisión del gobierno argentino de romper el bloqueo a Cuba.

¿Cómo analiza el estado del periodismo actual? ¿Cuáles fueron las grandes modificaciones producidas en la profesión en los últimos años?

 

Trabajo en los medios de Rosario desde 1984 cuando volví de la Unión Soviética. Antes había estado pero no tenía acceso a las radios, porque estaban intervenidas. Desde ese año hasta el presente, el periodismo ha sufrido altos y bajos. Dentro del periodismo político siento una gran diferencia en el período analizado: han desaparecido los programas en esta temática. Hay menos espacio para la política en los medios. Resulta una gran contradicción que los medios te digan que la política no interesa. Esto no es un dardo, ni una queja. Yo sé que hay que hablar de todos los temas. Pero, por ejemplo, el diario Clarín publicó en tapa, repercusiones de una reunión entre Lula, Cristina y Evo. Pero, también, no dejo de poner que chicas de 15 años hacen sexo oral para entrar a los boliches. Si el diario más vendido y poderoso actúa con este criterio, qué le queda elegir a un medio sin tanto poder en su cotidiana pregunta sobre qué tipo de información privilegiar.

¿Cuáles son los principales desafíos para los graduados en carreras relacionadas a la Comunicación?

 

En estas condiciones, cuando lo fundamental parecer ser lo morboso, lo light o lo intrascendente, el periodista tiene que estudiar. Capacitarte más, todo lo que se pueda. Ese es el verdadero poder que tienen los periodistas. Pienso que los que hacemos política, no deberíamos contentarnos con ser solamente periodistas alternativos. Ser constantes y siempre profundizar, a veces, no es posible si en el medio no tienen esta misma concepción de la profesión. Así, es difícil. Creo que muchos buenos periodistas no deben estar contentos en escribir algunas cosas o relacionarse con distintos aspectos que forman parte de su trabajo. Ante esta situación, para sobresalir e intentar ser el mejor periodista, el que mejor maneja la información, las técnicas, y/o fuentes de acceso, hay que esforzase. Leer solamente los diarios, lo hace cualquier repetidor. No un periodista. La conformación de grandes corporaciones produjo un estado preocupante en la concentración de medios de comunicación. Hoy nos encontramos ante un panorama preocupante: pocas manos gobiernan muchos medios.

 

¿Cómo influye esta situación en Rosario?

 

Si uno lee la marcha mundial de los últimos años en la economía, el rango central es la concentración. Que Microsoft haya querido comprar en 40 millones de dólares a Yahoo, hace pensar qué sentirá un empresario de un mediano medio de comunicación o periodistas que escriben en pequeñas revistas. En Argentina, esta concentración de grandes monopolios se dio a partir del desagüe del Estado. En Rosario se verificó esta situación. A pesar de esto, yo trabajé en todos los grandes medios de la ciudad y no hemos sentido una opresión que nos impida trabajar. Me siento cómodo pero sé que no puedo utilizar un medio para hacer una tribuna política. Una de las consecuencias de esta concentración es que la mayoría de los profesionales que se reciben terminan en medios alternativos. En los grandes medios es muy difícil el cambio. Los que trabajamos hace tiempo seguimos haciéndolo. El relevo generacional se va haciendo de a poco.

 

¿Cuáles son los primeros pasos que se deberían acelerar para modificar, de una buena vez, la actual Ley de Radiodifusión?

 

Lo primero que hay que impedir es que sigua siendo una barrera para distintas instituciones. Lo fundamental es pensar a la radiodifusión como un servicio. La ley fue siempre limada, desconocida por muchos. El Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) no juega ningún papel en la posibilidad del cambio, las empresas extranjeras siguen con sus negocios. No se tiene en claro que la radiodifusión, vista como un servicio, favorece a la población. Hay que democratizar la ley pero se ve que no es fácil. Personas que han intentado, como Miguel Bonasso, no lo consiguieron. Hay medios que deben estar cómodos con esta ley. Dentro de la relación cotidiana que se establece entre el periodismo y la sociedad, ¿Cuáles son las principales virtudes y los defectos en la formación del ciudadano con respecto a lo que aportan los medios de comunicación? Si se potencian los programas con la idea de que la gente sólo le gusta ver fútbol y policiales, la formación ciudadana va a estar un poco limitada. También la sociedad juega su parte importante. Existen diferencias entre distintos territorios. En España, 13 millones de personas siguieron el debate entre Zapatero y Rajoy. Aquí, los programas políticos que ensayaron el debate para las elecciones, fracasaron rotundamente. En la televisión rosarina no tuvieron repercusión. Hay algunas cuestiones como el medio ambiente o la prevención de accidentes que son muy bien manejadas por los medios. Pero lo que el periodismo no debate son los grandes problemas nacionales, provinciales y/o municipales. Esto debe ser la misión del periodista. Igualmente, no se puede negar que existen esfuerzos por abordar estos temas. Las nuevas tecnologías han provocado una gran irrupción en la profesión periodística.

 

¿Piensa que esto provocó un verdadero cambio en los modelos de producción de la información en los medios de comunicación?

 

No estoy inmerso en temas relacionados a nuevas tecnologías. Por razón de edad, y por tradición, soy un seguidor de la fuente oral, del relato, de los libros. Buscar distintos materiales, especificar fuentes, indagar distintas perspectivas siempre fueron características de la profesión. Reconozco que Internet es una herramienta con una riqueza fundamental y que ayuda en esto. No para cortar y luego pegar información sino para conocer más sobre los que nos rodea. Estoy más para la jubilación que para la incorporación de nuevas herramientas, tal vez por eso le tenga desconfianza. Pero le tengo miedo a que se le de credibilidad a distintas informaciones falsas. Igualmente esta situación pasó siempre, en toda la historia. Indudablemente, las nuevas tecnologías favorecen la democratización y la circulación de la información.

 

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