Rosario, 21/09/2017 | 02:16
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Clarín en la era Magnetto


El periodista Martín Sivak habla del segundo tomo de su investigación sobre Clarín, que analiza cómo el diario se convirtió en el multimedios más grande de Latinoamérica.  

Para Sivak, Magnetto condujo a Clarín a un periodismo de guerra.

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Martín Sivak es sin dudas uno de los investigadores de medios más agudos y exhaustivos de la Argentina contemporánea. Su investigación sobre la historia del diario Clarín representa un trabajo de más siete años de búsqueda de archivos públicos y privados, entrevistas a cientos de protagonistas, y análisis de todos los ejemplares de un diario que en sus 70 años de vida ha ido atravesando distintas etapas históricas. 

 

El primer tomo de su investigación se posa sobre las figuras de su fundador, Roberto Noble (1945-1969) -quien crea Clarín como palanca para llegar a la presidencia- y la de Rogelio Frigerio (1969-1982), que condujo los destinos del medio luego de la muerte de Noble, hasta que Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto decidieran sacarse de encima a Frigerio y toda la muchachada del Movimiento de Integración y Desarrollo. Desde entonces, ha sido el actual CEO figura central en los rumbos de la empresa durante las últimas tres décadas, responsable de que Clarín haya abandonado todos los matices ideológicos y políticos y, ya convertido en multimedios, adoptado un periodismo de guerra que aún hoy persiste

 

“Clarín, la era Magnetto”, de Editorial Planeta, es la historia de dos grandes transformaciones: La del diario más importante del país que pasa a ser el multimedio más grande de la Latinoamérica; y la de Héctor Magnetto, que de un contador militante del MID se convierte en el principal empresario de medios del país, el más influyente y misterioso de la Argentina. 

 

“Clarín desde la recuperación de la democracia fue un diario moderado, de matices, nunca enfático en sus posiciones, y al calor del conflicto con el kirchnerismo por primera vez en su historia despliega un estilo muy agresivo, donde se enfatizan las denuncias y se dejan de lado los atributos que tenía el diario. Actúa  como reacción frente a la hostilidad del Gobierno que ha destinado mucho de su capital político en dañar y afectar a Clarín, y lo ha logrado”, introduce Sivak. 

 

Para el autor, esta última etapa confrontativa del multimedios representa un período inédito en su historia, que tuvo tres consecuencias claras desde 2008 a la fecha: Clarín ha perdido mucho dinero, su prestigio y credibilidad han sido afectados, y Magnetto ya no es un personaje anónimo. Sivak arriesga en su libro los costos económicos que tuvo que pagar Clarín estos últimos años: “En 2007 el grupo valía unos 3.500 millones de dólares, en 2013 bajó a 1.572 millones” (Pag. 11).

 

Sobre la figura del CEO, el escritor menciona que “una de las cosas que Magnetto más valoraba hasta 2008 era el hecho de que estaba escondido en las páginas del diario, ni los lectores de Clarín lo conocían. Magnetto estos años perdió ese anonimato, y toda esta situación provocó la situación de tener una posición muy dura con el gobierno”. Incluso desde el gobierno es señalado como el jefe de la oposición.  

 

 

El romance de los primeros años

 

Kirchner como todos los presidentes de la democracia buscó tener el acompañamiento de Clarín. “En el caso particular de Kirchner se explica ante su debilidad inicial del 22 por ciento,  que lo llevó a buscar aliados, como Hugo Moyano, los Organismos de Derechos Humanos y sin lugar a dudas Clarín. Nestor pensaba que podía comandar el mundo de la política, y Magnetto el mundo de los medios sin que eso fuese una contradicción. Convivieron muy armónicamente, Clarín recibió decisivos beneficios gubernamentales, en particular la fusión de lo cables que es un hito en la historia de concentración de medios en Argentina; y al mismo tiempo el Gobierno recibió ese trato amable de Clarín, salvo algunas excepciones. También había ciertos puntos de vista similares de Magnetto y Kirchner sobre qué debía hacer el nuevo Gobierno, Clarín estaba renegociando su deuda, la Argentina también, había una agenda relativamente común que los dos seguían”, señala Sivak, y continúa: “Lo que está clarísimo es que sin hacer un pacto, privilegiaron la armonía antes que el conflicto, y eso cambió cuando asumió Cristina y a los tres meses con la crisis del campo empezó este conflicto que todavía no terminó”.

 

El mito de las tapas 

 

En el libro, Sivak se ocupa de desmitificar ciertos discursos sobre el poder de coerción de Clarín. “Ningún presidente resiste cuatro tapas negativas de Clarín” o “Clarín al principio es bueno y al final es malo”, o incluso la famosa frase que algunos adjudican a Magnetto en respuesta al presidente Menem, cuyo puesto, según el CEO, es un “puesto menor”. 

 

 “Creo que todos los gobiernos tuvieron más de cuatro tapas de Clarín”, dice Sivak”. “El caso del gobierno de Alfonsín, que es uno de los capítulos más extensos del libro, Clarín desde el primer día es muy crítico del programa económico, sin los famosos “100 días de luna de miel”, tomando el contexto del fin de la dictadura, con una situación de deuda asfixiante, el diario fue durísimo con Alfonsín, con su política de Derechos Humanos, con su política sindical”. 

 

Sin embargo, pareciera que el gran tema de la clase dirigente argentina es la tapa de Clarín, que para muchos marcó y sigue marcando la agenda política nacional. No obstante, “las formas en que cada uno de los gobiernos respondió a cada una de las tapas negativas, es muy distinta, pero como idea general todos los presidentes resistieron cuatro tapas de Clarín”.  

 

El futuro de Clarín

 

Pregunta inexorable para uno de las personas que más conoce el pasado y el presente del Grupo Clarín es qué rol jugará el multimedios después del 10 de diciembre, cuando asuma nuevo presidente. “Creo que lo que uno puede advertir por lo que pasa ahora es que ninguno de los tres principales candidatos que disputan la presidencia hablan de Clarín, evidentemente la importancia que ha tenido el multimedios ya no será igual después del 10 de diciembre. También es claro que Clarín ante los tres candidatos que pueden ganar va a bajar el tono belicoso. Yo creo que se abre un nuevo tiempo del vínculo entre la política y el principal grupo de medios”, arriesga Sivak. 

 

En tanto, el autor también analiza la situación financiera del grupo: “Lo que no está claro es qué va a suceder con la nueva situación objetiva del grupo, porque el 80 por ciento de los ingresos son del servicio de cable, es decir, Clarín se ha convertido en una empaquetadora de contenidos. En la televisión le va bien, el año pasado ganó 250 millones de pesos, con la radio sale más o menos equilibrado pero es un negocio chico. Donde tuvo mayores pérdidas, 200 millones de pesos el año pasado, es en AGEA que es la empresa que nuclea al diario Clarín, Olé, Muy y otros. Es incierto qué va a suceder con eso, y tampoco está claro cuál va a ser la nueva impronta periodística del grupo. 

 

Investigar en la grieta 

 

O se está con Clarín, o se está en contra de Clarín. Es la lógica que ha prevalecido estos últimos años de conflicto entre el multimedios y el Gobierno. Sivak surfea las olas de esta dicotomía, de este antagonismo que desde 2008 no acepta grises. “Yo empecé este trabajo, que es mi tesis doctoral en Historia, antes del conflicto. Después, cuando empieza la crisis del campo, me pasó que me pregunten si “me mandaba Magnetto” o si era algo “encargado por el gobierno”. Al principio me resultó incómodo, pero después me di cuenta que yo en vez de tener una posición tajante en la polarización, mi contribución pasaba por tratar de conseguir la mayor cantidad de fuentes posibles, leer la colección completa del diario, entrevistar 250 personas, ver archivos públicos y privados, y después de eso contar la historia de Clarín con la menor adjetivación posible y con la menor carga valorativa”. 

 

En suma, para el autor “hay otros colegas que han optado por posiciones editoriales más enfáticas de defensa, pero yo me siento más cómodo trabajando sobre los matices y sin tanto con las cargas valorativas, que ha sido un rasgo central de la discusión en Argentina en los últimos años. Por supuesto que no creo en el periodismo objetivo, ni mucho menos, pero me parece importante buscar las formas de reconstruir esa historia.

 

Derivas del campo profesional en el grupo

 

En Clarín históricamente convivieron comunistas y fascistas, peronistas y antiperonistas, izquierdistas y derechistas, y lo que sucedió después de la crisis del campo fue que esa convivencia resultó mucho más difícil. Periodistas que se fueron, otros que se quedaron a disgusto, y periodistas que por supuesto no comparten la posición editorial del diario. 

 

“Hay una encuesta que yo comparto en el libro, hecha por la comisión interna donde se ven altísimos niveles de insatisfacción de los trabajadores de Clarín. También es cierto que la hostilidad de Kirchner no se limitó a Magnetto. Muchas veces, al usar esta idea de que el periodista que va a una conferencia a hacer una pregunta es una agente de Magnetto, lo que eso generó es una suerte de solidaridad entre los propios periodistas. Durante muchos años Clarín funcionó como apellido de casado de muchos periodistas, “x de clarín”, y era una ventana de acceso. En los últimos años, eso dejó de existir porque Clarín se convirtió en un segundo apellido muy traumático”, concluye el periodista. 



  • Publicado: 2015-08-27
  • Periodistas: Patricio Irisarri Tomás Labrador
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  • Categoria: Comunicación y Periodismo

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