Rosario, 23/03/2017 | 11:03
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Trabajo infantil y salud


La investigación de la Dra. María Alejandra Silva brinda datos sobre esta problemática en el nordeste del país.

En la zona urbana, el trabajo infantil está "naturalizado".

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“Trabajo infantil y salud: aportes a la construcción del conocimiento” parte de una preocupación empírica en la provincia de Corrientes, hace cinco años, cuando Silva realizaba un proyecto sobre las condiciones de trabajo de los obreros de la construcción. Del mismo surgió que comenzaban con esa labor siendo niños, es decir que el trabajo infantil no sólo era una problemática de las zonas rurales, como se visualizaba en ese momento.


“Las causas del deterioro de la condiciones de salud de los albañiles y que no se cuidaran, se debía a su trayectoria de vida”, afirma la investigadora. A partir de esta apreciación, su objetivo fue identificar las zonas de trabajo infantil, rural, urbano o esclavo, su magnitud, visibilidad o naturalización. Asimismo, determinar las condiciones socioeconómicas que lo propician y las políticas que existen para abordarlo.

 

La Dra. en Ciencias Sociales  sostiene que si bien hay una vasta legislación que prohíbe el trabajo infantil, “el problema existe, está naturalizado y es la primer causa de abandono escolar”.

 

En la zona rural, “es la propia población la que no reconoce el trabajo de la mujer y del niño como tal, sino como “ayuda al hombre”. Y en el área urbana, “las familias niegan que haya trabajo infantil”, por ejemplo los cartoneros. Esto, según Silva, se debe a que la asignación universal por hijo que reciben es para que los niños concurran a la escuela, no a trabajar en las calles.

 

En su tesis de doctorado, la investigadora analiza la historia de vida de una familia de cartoneros de barrio La Olla, en Corrientes. Este se formó con personas que se habían quedado sin empleo luego de la crisis del 2001 y construyeron sus viviendas precarias en esa zona inundable. Luego, se abrieron en el lugar tres comedores.

 

A diez años de esa situación, la familia continúa trabajando en la calle, tiene más hijos, el barrio sigue sufriendo inundaciones y están abiertos los mismos comedores. De acuerdo a los datos aportados por gente del lugar, viven allí 1000 cartoneros y se calcula que trabaja un niño por cada uno.

 

“¿Qué pasó aquí con las instituciones sociales, políticas, económicas?”, se pregunta Silva y afirma que se necesita el aporte de investigadores de todas las áreas: salud, educación, derecho, para abordar esta problemática que existe pero está “naturalizada” y pone en riesgo la salud infantil.


 

Riesgos del trabajo infantil

 

En la zona rural los riesgos del trabajo infantil incluyen accidentes, intoxicación por agroquímicos, esfuerzo desmedido; y en el área urbana, los cuidacoches, limpiavidrios y cartoneros también están expuestos a accidentes de tránsito y con sus propios caballos.

 

Es decir que el peligro no existe sólo en el trabajo formal sino también en el familiar, pero “las acciones quedan relegadas a la labor que se ve en las zonas rurales”. Ante esta complejidad, Silva afirma que se requiere un abordaje interdisciplinario.

 

Un estudio sobre los motivos de consulta de sectores vulnerables por grupo etareo, realizado por Graciela Biagini de la UBA, indica que la madre no consulta el sistema de salud porque cuida a los hijos,  el esposo tampoco porque está en el trabajo y  los niños lo hacen hasta una determinada edad y cuando empiezan a tener responsabilidad de adultos, no concurren más.

 

 

Mexico y Brasil

 

En estos países, los estudios parten de una visión de la salud como derecho, se analizan las condiciones de vida y de trabajo que generan el daño para abordar el problema antes de que aparezca.

 

“Para la medicina social y preventiva, los problemas de salud no disminuyen aumentando la cantidad de médicos y hospitales, sino mejorando analizando e investigando los determinantes sociales, culturales, laborales e interviniendo antes que surjan los problemas”, afirma la autora.

 

En nuestro país “la discusión es si hay que prohibirlo o regularlo, que es lo que se hace actualmente”. En el caso de la provincia de Santa Fe no existen registros de datos sobre el tema. A pesar de esto, la Dra. considera que la visión de medicina social que ya está incorporada en la Facultad de Ciencias Médicas de esta Universidad, aporta una mejor perspectiva que la de Corrientes.

 

 

María Alejandra Silva es Licenciada en Ciencia Política de la UNR, Magister en Política y Sociología de FLACSO, Doctora en Ciencias Sociales de la UBA, científica del Conicet.




  • Publicado: 2013-02-21
  • Periodistas: Victoria Arrabal
  • Fotógrafos:
  • Infografía:
  • Realizadores: Anahí Lovato
  • Categoria: Salud