Rosario, 24/05/2012 | 01:27
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Susana Chiarotti: “Las de esta generación somos mujeres bisagra”


El 30 de julio Rosario será sede de las Jornadas de historia de las mujeres y del Congreso Iberoamericano de estudios de género. Asimismo, la Cámara de Diputados de la Provincia organizó un certámen destinado a rescatar la historia de las santafesinas.

La especialista en el tema, Susana Chiarotti, analiza el lugar de la mujer en la actualidad, los avances en materia jurídica, el rol de los medios de comunicación y afirma: “Las de esta generación somos mujeres bisagra, estamos en medio de un cambio cultural.”

Susana Chiarotti


 

Con respecto a las mujeres de hace 50 años, ¿cuáles considera que fueron los avances más importantes del género?

Hubo avances importantisimos pero eso no significa que toda una estructura de ciudadanía de segunda categoría de las mujeres o presiones que son milenarias hayan cambiado totalmente, falta mucho por hacer. Hay tres cuestiones que marcan cambios importantes con respecto a las mujeres de hace 50 años atrás.
Primero, las mujeres se han incorporado al mercado de trabajo de forma masiva y no parece que fueran a volver a los hogares para ser sólo amas de casa. Esa entrada se está consolidando y trajo muchos cambios porque la realidad impone a mujeres y varones armar la vida de otra manera en la casa y afuera. Algunos lo han logrado y otros no. Donde no se logró, la mujer sigue teniendo una carga suplementaria ya que al volver tiene que hacerse cargo de las tareas que, según la cultura, corresponden a las mujeres: el cuidado de los chicos, la atención de la casa, la preparación de las comidas, el cuidado de los enfermos ya sean ancianos, discapacitados.

Otro hecho que provocó cambios es que desde el año 56 se conocen los anticonceptivos que permitieron separar la sexualidad de la reproducción y eso trajo otro tipo de revolución que todavía no se terminó de implantar pero que está en proceso y es que ahora las mujeres toman determinaciones para regular su fertilidad, no todas, no siempre, pero todas tienen información al respecto.

Otro tema es la violencia de género. El cambio que se produjo es que tenemos leyes locales, nacionales, internacionales, una convención sobre el tema y ya se instaló en la agenda pública. Es muy importante porque para hacer cambios culturales se necesitan por lo menos 100 años y esta fue una transformación que si bien aún está en proceso, hizo sacar a la vionecia de género de un lugar donde estaba legitimida e invisibilizada. Por un lado, nadie la denunciaba y por otro, estaba legitimado que el padre de familia golpeara a las mujeres y a los hijos. En sólo 30 años hubo un cambio, ahora está deslegitimado, se puede denunciar.


¿Las leyes actuales son suficientes?

No, necesitamos un marco jurídido adecuado en la provincia porque la ley que tenemos se ocupa de manera neutra en la violencia familiar pero no proteje a las mujeres en el mercado de trabajo, sólo hay un decreto que la proteje del acoso sexual en el ambito del empleo público pero no en el privado.
No tenemos buenas leyes que sancionen la violación o mecanismos de justicia para que las mujeres violadas puedan obtener justicia y repacración. La mayoría de los casos no se denuncian porque el aparato judicial no garantiza que las mujeres no sean revictimizadas.
Después está la violencia institucional: hospitalaria, en las escuelas, en psiquiátricos y eso tampoco está abordado. O sea, tenemos un marco jurídico parcial que sólo aborda de manera neutra la violencia a nivel familiar.


¿Qué papel cumplen los medios de comunicación en esta transformación cultural?

Los medios de comunciación son claves en la transmisión y es importante que manejen códigos de conducta. Por ejemplo, que no se trate a la violencia de género como cuestión pasional, diciendo que el perpetrador es un enfermo o perverso porque si no, se lo está disculpando. En la violencia de género hay ejercicio de poder sobre un ser que se considera inferior, que es la mujer.
Existen graves problemas de concepción, de estereotipos, de prejuicios que circulan a la hora de dar noticias sobre la mujer y la mayoría las perjudican. Por ejemplo, si es violada o asesinada, es bastante probable que se investigue la vida privada de esa mujer y sobre todo su vida íntima.


Ante el avance de la mujer ¿qué reacciones tienen los hombres?

A veces, cuando la mujer avanza con ciertas conquistas hay una reacción mayor por parte de los varones. Estos, ante la pérdida de seguridad en el terreno que estaban pisando, sienten la necesidad de reafirmar su masculinidad y eso se haría mediante el fortalecimiento de una de las patas en la que se basa la formación de la masculinidad en la epoca actual: la agresividad. “Si no sos agresivo no sos masculino.” Esas son trampas que nos tiende la cultura y que tenemos que revisar.
Otra de las patas de la masculinidad es ser proveedor del hogar. Pero cuando se pierde el empleo en una epoca de crisis o cuando gana menos que la mujer, esa fragilidad se ve resentida y hace que quiera reafirmarse a través de posturas más agresivas.

¿Cómo actúa el circuito familiar de la mujer ante estos cambios?

Las de esta generación somos mujeres bisagra, estamos en medio de un cambio cultural. Pero la mujer no está sola, tiene todo un circuito familiar y social que va a vigilar que cumpla con todas las tareas para que sea una mujer como se debe. Eso significa que si la casa está sucia la culpa es de la mujer, es la responsable de que haya comida en la heladera y que se cocine. Como cosencuencia, las mujeres de esta etapa bisagra están doblemente recargadas. Algunas dicen que era mejor antes, sentadas remendando calcetines, tomando mate a la tarde y hablando con las vecinas. Yo no creo que sea mejor porque lo que ganamos es autonomía económica. El problema es que el camino hacia eso es muy duro porque en esta etapa todavía no se contruyó una familia democrática donde las parejas puedan repartir las tareas y queden igualitarios. Y está toda la familia que sanciona a los que se salen del rol.



Susana Chiarotti es abogada con posgrado en derecho de familia. Actualmente es responsable de la materia electiva "Salud y Derechos Humanos" de la Facultad de Ciencias Médicas y del Seminario sobre "Género y Derecho" de la Maestría de Género, ambas en la Universidad Nacional de Rosario. Fundadora y directora de INSGENAR (organización que se especializa en la temática socio-jurídica, desde una visión multidisciplinaria). Co-fundadora del CEJIS (Centro de Estudios Juridicos y Sociales) de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, dedicado a la defensa de los derechos humanos, especialmente de poblaciones rurales y de pueblos originarios. Desde 1984 participó en la creación de varias organizaciones de derechos humanos y derechos de las mujeres, en Rosario, Argentina. En abril de 1996 fue elegida coordinadora regional del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) Integra el CEVI, Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belem do Pará, que funciona dentro del ámbito de la OEA.


 



  • Publicado: 2008-05-27
  • Periodistas: Victoria Arrabal -
  • Fotógrafos: Radio Universidad
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  • Categoria: Historia