Rosario, 25/10/2014 | 06:00
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Ciencia y desarrollo


 

Becas, líneas de subsidio e inversión en nuevos edificios y equipamiento para desarrollar ciencia argentina vinculada al medio productivo.

Se aumentó en más de 180% la inversión en ciencia y tecnología.


Cientos de científicos fueron repatriados al país en los últimos años a partir de diferentes programas impulsados por organismos estatales.  Muchos de estos investigadores regresaron atraídos por las mejoras que ha experimentado el sistema de producción científico- tecnológica en Argentina.
 
 
“Hice mi tesis doctoral en la época de Cavallo, cuando nos recortaron el 13% del sueldo y nos mandaron a lavar los platos. Por eso digo que lo que ocurre es uno de los hitos en la historia científica argentina, el gobierno empezó a mirar de nuevo a la investigación científica como parte integral de su política y del desarrollo del país”, relata el Dr. Javier Girardini, científico repatriado, quien se dedica a la investigación en Oncología Molecular en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR).
 
 
La independencia de cualquier país está directamente ligada a la investigación científica y al desarrollo tecnológico. La visibilidad que tiene la ciencia hoy en Argentina, el grado de repercusión y de inversión internacional en nuestro país, tiene que ver con una política de estado sostenida. Los científicos no nos tenemos que olvidar que nos graduamos en universidades públicas, nos capacitamos con becas del estado, y una década atrás teníamos que hacer nuestras carreras en el exterior, en sociedades que entendían la importancia de la ciencia y la tecnología pero que no eran las que se habían ocupado de nuestra capacitación”, destaca el Dr. Claudio Fernández, también científico repatriado y actual investigador del IBR.
 
 
“La formación en el exterior es importante para los científicos, pero lo que ocurría hace algunos años es que luego de una realizar una estadía de perfeccionamiento en el exterior no había posibilidad de regresar al país. En los últimos años hubo un gran apoyo para que los investigadores puedan reinsertarse en Argentina a través del ingreso a la carrera de investigador o a través de programas que ayuden a la repatriación”, expresa la Dra. Leticia Llarrull, otra de las científicas investigadoras del IBR.
 
 
 
2007: un punto de inflexión
 
 
A lo largo de su historia, Argentina siempre mostró recursos humanos altamente calificados para el desarrollo de la ciencia. Desde hace algunos años, y con la creación en 2007 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Mincyt), cobró un nuevo impulso la investigación aplicada.
 
 
El objetivo actual del Mincyt de vincular la labor científica a los sectores productivos da cuenta de la necesidad de transferir ese conocimiento, aplicándolo a las demandas nacidas de la sociedad. 
 
 
En cuanto a este rol de transferencia, para el Dr. Ricardo Furlan del Instituto de Química Rosario, “está claro que el mensaje del Ministerio es propiciar la exploración sobre las potenciales aplicaciones de los proyectos de investigación. Hay líneas de subsidios que son específicas para ese tipo de aplicaciones. Por otra parte se está logrando un cambio en la mentalidad de los científicos y uno ve, sobre todo en científicos jóvenes, que les atrae dar un paso más allá de la ciencia básica pura e interaccionar con el medio a través de una aplicación resultante de conocimientos científicos generados. Es un cambio que evidentemente tiene que darse”.  
 
 
Asimismo, el Dr. Hugo Menzella, científico repatriado a la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas reconoce que “sin ciencia básica nunca podríamos hacer lo que hacemos hoy en tecnología, debería haber espacio para las dos cosas. La ciencia básica ha hecho enormes contribuciones a la ciencia argentina. Todos los que hacemos tecnología nos hemos formado con científicos que hacían ciencia básica”.
 
 
En este contexto, nuestra ciudad se ha transformado en un polo de producción científica que mira el mundo. En Rosario, nuevas obras de infraestructura en el Centro Científico Tecnológico (CCT Rosario) destinadas a diversas líneas de investigación muestran un cambio de perspectiva en relación al papel de la investigación para el desarrollo del país. 
 
 
En 2011, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó de la inauguración en el CCT Rosario del edificio correspondiente al  Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR). Además del IBR, la inversión en nuevos edificios también alcanza a otros institutos dependientes de la UNR y el Conicet:
 
 
- 11 millones son destinados al Instituto de Química de Rosario (IQUIR);
 
- 10 millones para el Instituto de Fisiología Experimental (IFISE) junto al Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos(CEFOBI)
 
- 7 millones para el Centro Internacional Franco Argentino de Ciencias de la Información y Sistemas (CIFASIS);
 
- 9 millones de pesos para el Instituto de Física de Rosario(IFIR).
 
 
 “Hay muchos edificios, centros, laboratorios, que están superpoblados y que no tienen las condiciones adecuadas para trabajar. El poder tener en un lugar común, laboratorios y equipamientos para diferentes disciplinas que puedan interrelacionarse es clave. Si se cumple el proyecto total de mudanzas al CCT se va a propiciar esto”, reflexiona Ricardo Furlan. 
 
 
El Dr. Roberto Rivarola, director del IFIR, cuenta que “nuestro edificio se comenzó hace 32 años y fue un esqueleto hasta hace muy poco tiempo. Ahora es una realidad, una inversión que ha realizado el estado nacional para que los científicos podamos desarrollar nuestra tarea. En este momento estamos dispersos por toda la ciudad, pero como comentábamos con Alejandro Vila, director del IBR, nos vamos a poder cruzar por los pasillos en este Centro Científico y Tecnológico, dialogar de ciencia y generar nuevos proyectos interdisciplinarios”.
 
 
 
Inversión internacional en Rosario
 
 
Más allá de los aportes nacionales, en el área del CCT se concentran proyectos de empresas internacionales que financiarán diversas líneas de investigación, como el laboratorio en construcción de la Sociedad Max Planck, número uno en Europa, que estará abocado al diseño de fármacos.
 
 
Hay un compromiso muy fuerte del estado en proyectos de ciencia aplicada, que implican hacer esa actividad traslacional entre lo público y lo privado, y hay también un compromiso incipiente de la actividad privada en este sentido”, opina Claudio Fernández.
 
 
“La articulación sector público y privado es muy importante porque genera más investigación y también puede generar bienes o productos intelectuales de grandísimo valor. La producción no tiene que ser, a mi juicio, un condicionamiento para la ciencia pero sí tienen que estar articuladas, agrega Javier Girardini”. 
 
 
Si bien las cosas no siempre han resultado fáciles para este grupo de investigadores, y algunos de ellos debieron esperar largos meses a su regreso para poder contar con sus laboratorios y equipos en marcha, hoy todos se encuentran en pleno proceso de trabajo y concuerdan en la necesidad de sostener estas políticas
 
 
Según comenta Girardini, “por la experiencia que tenemos acá en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas, el interés en la investigación es grande, lo que muchas veces falta es infraestructura y sustento económico para crear un sistema productivo y duradero”.
 
 
Lo que pueda ocurrir en el futuro depende de que Argentina decida tener un proyecto a largo plazo, que no varíe de acuerdo a la conducción política de un determinado período”, expresa Leticia Llarrull.
 
 
Para Hugo Menzella “debe comenzar más temprano el despertar la vocación o estimular a los jóvenes a seguir carreras científicas. En esto, la escuela secundaria cumple un rol fundamental”. 
 
 
 
El contenido de esta nota está basado en el informe Desarrollo Científico, realizado por Patricio Irisarri para Agenda Pública


  • Publicado: 2012-07-30
  • Periodistas: Gisela Moreno
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  • Realizadores:
  • Categoria: Ciencia

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