Rosario, 19/06/2013 | 02:38
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Rosario y la Movilidad: Sistema de Transporte.


El Instituto de Estudios de Transporte (FCEIA), mediante un convenio con la Municipalidad, realiza una evaluación sobre la implementación del Plan Integral de Movilidad. En el siguiente texto comparten su mirada sobre el tema.

El Instituto de Estudios del Transporte (FCEIA-UNR) participa de la evaluación del Plan de Movilidad. (Foto: Silvio Moriconi)


 

Por Alicia Picco (*)


La existencia de transporte se origina en la distribución espacial de las actividades humanas y la necesidad de desplazamiento físico de personas y de bienes entre los diferentes lugares. Al mismo tiempo, ese sistema de transporte que se ha desarrollado para facilitar y promover estos flujos, ha tenido una influencia mayúscula en la determinación de la conformación del espacio, su distribución y su uso. Se evidencia de esta forma en todas las ciudades, en mayor o menor medida, la estrecha relación que existe entre el desarrollo del transporte y la utilización del espacio construido. 


En este sentido, el sistema de transporte tiene un papel muy importante en garantizar que esos flujos se concreten satisfactoriamente para el mayor número de personas. Esta relación incide, directamente, en lo que se define como el grado de habitabilidad de una ciudad, la que a su vez determina la calidad de vida de los habitantes.


Se entiende por ciudad habitable al espacio urbano donde se proveen todos los elementos necesarios para que cada uno de sus habitantes pueda acceder a aquellos bienes, servicios y actividades, que son indispensables para alcanzar su bienestar. Esta situación ha llevado a que en los últimos años el transporte se haya convertido en uno de los temas más importantes a tratar en la agenda política.

 

Debido a la suburbanización en las ciudades, las distancias entre los ámbitos donde se llevan a cabo cada una de las actividades cotidianas han ido aumentando cada día. Las modificaciones en el uso del suelo urbano, se dan a un ritmo muy inferior al de la suburbanización, en consecuencia, se seguirán realizando viajes a las zonas de atracción pero a costos superiores por incremento de las distancias de los viajes. Al evitar aumentar los costos, la consecuencia es una caída en la calidad de los servicios.


En general se plantea que la infraestructura necesaria para emplear, en forma eficiente, medios de transporte colectivos, es deficitaria. Esto genera un efecto que va creciendo exponencialmente: la adopción del automóvil como medio privilegiado de transporte y al cual se va generando dependencia. Su utilización está ocasionando el desarrollo de una ciudad segregada de acuerdo a las distancias entre los distintos usos y la necesidad de proveer mayor infraestructura vial.


Se trata de un círculo vicioso en el que el uso de este medio personal absorbe parte de la demanda del resto de los medios, dificultando su desarrollo e imponiendo grandes limitaciones de movilidad a amplios sectores de la población.


Es importante considerar que las consecuencias ambientales y sociales del modelo actual de movilidad no sólo se evidencian en el ámbito local (contaminación, ruido, accidentes, ocupación del suelo, pérdida de autonomía de niños y personas mayores, etc.), sino también en el global, a través de efectos como el cambio climático, la disminución de las reservas de energía fósil o de materiales no renovables y la desigualdad entre personas, regiones y países.


Con la intención de transformar a las ciudades en un ámbito habitable, donde se facilite el acceso, el flujo y el intercambio de personas y servicios, teniendo en cuenta el cuidado del medio ambiente, es que se busca desarrollar y garantizar una movilidad sostenible. Los espacios dejarán de ser percibidos como no pertenecientes a nadie para comenzar a ser sentidos como pertenecientes a todos.


Ahora que el concepto de “Movilidad Sostenible” es utilizado por agentes sociales, políticos y económicos es importante tener en claro las dos grandes visiones que existen sobre el tema: 


Por un lado, se sitúan quienes consideran que la movilidad sostenible implica buscar tecnologías menos contaminantes pero continuar las tendencias vigentes de crecimiento del transporte automotor, tanto en cantidad como en kilómetros recorridos, especialmente en aquellos países y ciudades en los que la motorización y el uso del automóvil no son tan elevados. Una visión criticable, por su intención de extender la motorización a todo el planeta, situación que resulta poco factible en términos de recursos energéticos y materiales que se necesitarían.


Otra visión entiende que para alcanzar la movilidad sostenible se requiere modificar, en el modelo de desplazamiento vigente, las prioridades dadas a cada medio de transporte reduciendo la sobrevaloración del transporte vehicular. Esto apunta a situar al transporte en el lugar que le corresponde donde no suele ser un fin en sí mismo, sino un medio para satisfacer necesidades.


Desde esta última postura se busca generar una nueva cultura de la movilidad, según la cual no sólo deben reformularse las políticas propias de la movilidad, sino también aquellas indirectamente relacionadas como son las urbanísticas, las infraestructurales y las económicas/fiscales, que son las que definen los patrones de desplazamiento.


En este sentido, la ciudad de Rosario acuerda de manera participativa un Plan Integral de Movilidad (PIM), que busca dar respuesta a las distintas escalas territoriales, a los intereses de actores de origen múltiple, a la diversidad de modos y a todos aquellos aspectos necesarios para hacer compatibles la movilidad y los usos sostenibles del suelo, garantizando el bienestar de la población. En este Plan se establecen tres ejes estratégicos de actuación a corto, mediano y largo plazo: promoción del transporte público masivo, desarrollo del transporte no motorizado y  disuasión del transporte motorizado individual.


Como todo Plan o Política Pública debe contribuir a la producción de información útil para la toma de decisiones, es en este marco que hoy ya no se discute la necesidad de su evaluación. Evaluar, en términos generales implica valorar, es decir, emitir opinión sobre una determinada situación, que nos afecta o simplemente conocemos. Se parte de la idea de que la evaluación tiene participación en todas las etapas (diseño, implementación, gestión, resultados e impactos), de esta manera evaluación y planificación son procesos relacionados.


En particular, el PIM debe ser evaluado en todas sus etapas, debido a la importancia que tiene la movilidad en Rosario y su Área Metropolitana.  Para responder a esta necesidad, la Municipalidad de Rosario a través de un convenio de colaboración solicitó al Instituto de Estudios de Transporte su evaluación.


El Instituto no sólo contó con todo su equipo técnico, sino también con la colaboración de un grupo de especialistas reconocidos en las áreas de Planeamiento, Ingeniería de Transporte, Urbanismo, Transporte Ferrovial y Economía, entre ellos, los Ings. Gastón Cossettini, Antonio Cortes, Guillermo Yampolsky, Juan Basadonna, José Marcos Adjiman, Susana Arcusín, José Luis Moscovich, al Arq. Roberto Kawano y al Licenciado en Economia Alberto Mûller.


En las diversas jornadas de trabajo entre los expertos, analizado el documento, se plantearon criterios generales que deben considerarse en las medidas a implementar:

 

Eficiencia económica: lograr ahorros en los tiempos de desplazamientos y de espera, así como también reducir los costos de la operación.

- Protección ambiental: con la disminución concreta de las externalidades ambientales como ser la polución, contaminación visual, nivel de ruido, vibración, etc.

- Seguridad: reduciendo la accidentalidad y mortalidad producidas por accidentes viales.

- Accesibilidad: facilidad para que la mayoría de los usuarios puedan acceder al sistema.

- Desarrollo económico: a través de apoyar los procesos productivos

- Equidad: logrando que tanto los beneficios como los costos del sistemas sean absorbidos por todos los ciudadanos en general.


Actualmente ya se está en etapa de implementación de algunos proyectos mencionados en el Plan Integral de Movilidad, en este sentido, se exponen los principales avances, en términos de medidas ejecutadas:


(1). Puesta en funcionamiento de la Tarjeta sin Contacto, que permite abonar el pasaje del transporte urbano de pasajero de una forma rápida, confiable y segura. Se plantea la posibilidad de realizar en un futuro la integración con otros medios como el taxi, u otras actividades comerciales, como estacionamientos.


Desde su implementación hace seis meses, y según una consulta a usuarios que acaba de concluir el Instituto, se evidencia que el 30% de la población ya migró al uso de la nueva tecnología.


La utilización de tecnologías inteligentes es considerada una estrategia fundamental a la hora de proyectar el sistema de transporte, y más si se piensa en la integridad del sistema. En cuanto a la sustentabilidad ambiental elimina los desechos de las tarjetas, ya que estas son recargables.


(2). Implementación de carriles exclusivos para el transporte urbano de pasajeros, taxis y remises ocupados, transporte escolar y vehículos de emergencia. Si bien esta política pública se encuentra en su primera fase de ejecución, los principales objetivos que persigue son el incremento de la velocidad comercial, mejorar la regularidad del servicio, mayor seguridad, reducción de los tiempos de viajes, disminución de la contaminación ambiental y sonora y por último disminución de la congestión y de los índices de siniestralidad.


En este marco, no sólo es necesario tomar medidas que disuadan el uso del automóvil particular, como el estacionamiento medido, sino tomar las necesarias para priorizar el transporte público por sobre el resto de los medios.


(3). Establecimiento de ciclovías en una vasta zona de la ciudad, complementado con la apertura de las calles recreativas los días domingo. Con estas medidas se busca incentivar el transporte no motorizado, teniendo como principal objetivo la disminución de la congestión, contaminación y accidentabilidad vial.


La existencia de una planificación integral en la ciudad de Rosario, consolidada a partir del Pacto de Movilidad, es imprescindible para alcanzar el desarrollo de un sistema integrado de transporte, de calidad e inclusivo para todos los sectores sociales

 

 

 

(*) La Dra. Alicia Picco es Directora del 
Instituto de Estudios del Transporte (IET), dependiente de la
Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (UNR)



  • Publicado: 2012-05-29
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  • Categoria: Urbanismo

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Alejandro, te paso los datos para comunicarte con el Instituto de Estudios de Transporte (FCEIA):
Te: (0341) 4820910
Mail: iet@fceia.unr.edu.ar
http://www.fceia.unr.edu.ar/iet/
¡Gracias por contactarte!

Por Ivana Mondelo el 19/06/2013 02:38

Al enterarme del trabajo de este Instituto en la ciudad de Funes me agradaría colaborar con mi opinión sobre el particular. Es un tema sobre el cual he efectuado algunos exámenes. Si lo desea mi celular es 1569024505.
Saludos Alejandro

Por Alejandro Risiglione el 19/06/2013 02:38