El voluntariado de Humanidades y Artes festejó con una muestra de trabajos su décimo aniversario.
Banda Orquestal Familia Sarrasani
"La Facultad se transformó por un día con los colores y formas de los niños, jóvenes y abuelos de la comunidad". Así describieron los coordinadores del programa de Voluntariado Universitario el escenario de la celebración del décimo aniversario del programa que, desde 2001, lleva adelante la Facultad de Humanidades y Artes.
Para tal festejo se realizó una muestra en la que participaron representantes de instituciones que durante estos años formaron parte de las distintas actividades propuestas desde la Facultad. Además, estuvieron presentes en la inauguración de la muestra el rector Darío Maiorana, el decano de la Facultad sede del programa José Goity, y el director de programa Voluntariado, Adrián Polzicoff, y el subsecretario académico Mariano Balla.
El programa de voluntariado persigue una doble finalidad: ser una instancia de formación para el estudiante y un medio para relacionar la Universidad con la comunidad. En este sentido, Polzicoff, sostuvo que "la universidad es un espacio de producción de conocimientos, la extensión universitaria, a través del voluntariado, es el nexo para hacer útil esos conocimientos y fusionar teoría y práctica".
El objetivo de estos encuentros Universidad/Comunidad es colaborar con las instituciones barriales. Entre estos trabajos se encuentra la del Centro Cultural Cine Diana (primer cine solidario) recuperado por los vecinos, en los cuales los "voluntarios" trabajaron para revitalizar el edificio y la vida cultural del Barrio Saladillo.
Por otra parte, la Cooperativa de Trabajo del Barrio Casiano Casas acompañó al trabajo de voluntariado en estos diez años. Otras instituciones como la Asociación Civil Taller Infantil de la Libertad "nos permitió aportar nuestro pequeño granito de arena a su labor de veinte años de trayectoria por los derechos de los niños del Barrio Corrientes".
En el año 2007 se llevó adelante una prueba piloto en el Geriátrico Provincial, donde se creó el Taller de expresión plástica para adultos mayores como otro pilar del Programa. Luego, se suma al Programa un Taller de expresión plástica en la escuela media bilingüe nº 518, en el barrio Toba de Rouillón.
El voluntariado surgió en el 2001 por resolución de la Secretaría de Relaciones y Extensión Universitaria de la Facultad. El programa ha desarrollado talleres de educación no formal y eventos culturales (muestras de estudiantes de Bellas Artes y conciertos) en distintos barrios de la ciudad, barrios periféricos con poco acceso a actividades extraescolares. "En sus comienzos funcionaban talleres de expresión plástica para niños y niñas y un taller de cómics para adolescentes, a lo largo de estos años se ha logrado una continuidad de los talleres para niños a los cuales se han ido incorporando talleres interdisciplinarios con estudiantes residentes de Ciencias de la Educación, un centro de estudios de la Escuela de Antropología y estudiantes residentes de la Facultad de Psicología", contó Mariana Romano, una de las docentes responsables del Taller de Expresión Plástica para niños.
Además, cuentan los organizadores, este año se incorporó a un titiritero para dar un taller a los estudiantes voluntarios como una instancia más de formación.
Balance del Voluntariado
"Sumamente positivo". Con estas palabras definen Polzicoff y Romano a la labor de estos 10 años, reconociendo que "el grupo trabaja bastante a pulmón". La continuidad de la propuesta cultural y educativa ha logrado consolidar vínculos entre la Universidad y las instituciones participantes, a través de la firma de convenios de cooperación.
"En el ámbito universitario ha posibilitado la articulación con diversas cátedras y centros de estudios de nuestra Facultad y la Facultad de Psicología. De esta manera el Programa ofrece un espacio donde los estudiantes pueden aplicar sus conocimientos de un modo creativo y solidario", resume el director
La docente se refirió también a la experiencia del trabajo conjunto: "Es la construcción de una red no virtual, estableciendo lazos entre estudiantes de distintas carreras y en distintas etapas de su formación, docentes, referentes de organizaciones no gubernamentales, vecinos, instituciones, niñas, niños y sus familias"
"La participación temporal en los programas de voluntariado u otras experiencias similares posicionan al futuro profesional comprometido con la sociedad", concluyeron.