Rosario, 23/05/2012 | 04:29
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Un romance sobre Marshall McLuhan


El intelectual canadiense cumpliría hoy 100 años. A modo de homenaje, Sandra Valdettaro -Docente e Investigadora- recorre desde su propia formación académica los "hechos" más significativos de uno de los referentes indiscutibles en el campo de los estudios de la comunicación.

Marshall McLuhan fotografiado por Robert Lansdale


Por Sandra Valdettaro (*)

 

Un romance -según una antigua denominación que lo vincula a un arcaico carácter de gesta- era una narración en la cual se referían hechos de personajes históricos, legendarios o tradicionales. Pero un romance designa, también, una relación amorosa (aunque, casi siempre, pasajera). Disponiéndome en esta doble acepción, deseo homenajear en esta crónica a Marshall McLuhan en su centenario.

 

Por un lado, me interesa rescatar los “hechos” de un “personaje intelectual” como McLuhan -hechos que, según mi punto de vista, siguen operando significativamente en nuestros dilemas actuales-, y ello mediante una escritura que se siente comprometida con la evocación del carácter inquietante que en mi propia formación produjo el “flirteo” con la lectura de McLuhan.

 

Una temprana experiencia de investigación en territorio mcluhaniano delineó, en mi caso, y de modo decisivo, una específica manera de entender los problemas de comunicación.

 

Junto con otros tantos “coqueteos” -algunos efímeros, otros plenamente vigentes- el galanteo con los textos de McLuhan continúa provocándome una incitación cuya insistencia no cesa en la experiencia de su lectura. Insistencia que, en tanto romance-amoroso, se encuentra habitualmente intimidada por enérgicas disonancias que, vistas desde el presente, continúan atravesando como una matriz muchas veces inadvertida la práctica cotidiana con los textos.

 

Mucho más que por cualquiera de sus famosos slogans, mi primera impresión al contactarme con McLuhan se encuentra grabada en su totalidad por la siguiente  frase: McLuhan investiga, pero no explica; arroja sondas, explora... En dicha frase creí -creo- detectar, no solamente el tono general del programa intelectual de McLuhan en su totalidad, sino también mi propia manera de entender el trabajo investigativo.

 

A 100 años de su nacimiento, McLuhan sigue siendo no sólo una de las referencias indiscutibles del campo de estudios de la comunicación, sino también una fuente continua de generación de polémicas. Buena parte de dichas polémicas se desarrolla alrededor de su método un tanto asistemático y caótico, su manera casi ligera de presentar las fuentes, su estilo más próximo al slogan que a las argumentaciones lógicamente fundadas, su inquietud deconstructiva de los formatos y los lenguajes tradicionales. Es por ello que su método se acerca más a la “exploración” que a la “explicación”, ligándose así a una tradición que encuentra su fisonomía en la asociación de fragmentos y detalles que lo sitúa, según mi modo de ver, en una genealogía en la cual es posible ubicar también a Simmel y Benjamin.

 

La osadía generalizante de McLuhan a partir de dichos fragmentos es también marca de un estilo provocativo que, en tanto intelectual, lo instala en las fronteras siempre difusas de la academia, produciendo guiños con los mercados e instituciones del capitalismo avanzado casi nunca bienvenidos en el ambiente intelectual, pero efusivamente festejados por las celebrities “cool” de su época. McLuhan fue -¿sigue siendo?- una marca de estilo cool, pero -y ahí tal vez también radica su carga de seducción- simultáneamente hizo de lo “cool” uno de sus más famosos pivotes conceptuales. McLuhan es tan cool que se resiste a las parroquias; juega sin prejuicios en “su” ambiente; un ambiente marcado, ya en su época, por la indiscutible ecología de las mediatizaciones. Si la comprensión de las distintas dimensiones de los lenguajes contemporáneos requiere, necesariamente, de un abordaje múltiple, la perspectiva de McLuhan resulta, a mi criterio, insoslayable dentro de esta multiperspectividad cognoscitiva.

 

Al cumplirse este año el centenario de Marshall McLuhan, los distintos espacios académicos y de investigación que componen la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario, se unen a los numerosos eventos que se realizaron en todo el mundo en homenaje a la obra de quien constituye sin dudas uno de los pilares fundamentales en la conformación del campo de estudios de la comunicación.

 

Es por ello que se organizaron las Jornadas McLuhan Rosario 2011, que se llevarán a cabo durante los días 1, 2 y 3 de agosto, como un espacio de reflexión y debate tomando como base las hipótesis mcluhanianas las cuales consideramos plenamente vigentes como claves interpretativas de la actual complejización de los procesos de mediatización.

 

Además de dicha instancia de reflexión crítica, las Jornadas también apuntan a la realización de distintas actividades dirigidas tanto a la comunidad universitaria como a la sociedad en su conjunto.

 

 

 

(*) Sandra Valdettaro es Docente e Investigadora de la UNR. Doctora por la UNR. Master en Ciencias Sociales por FLACSO. Licenciada en Comunicación UNR. Sus trabajos se ubican en el campo de estudios de la comunicación y la sociosemiótica.

Este texto forma parte de la introducción del libro "El dispositivo McLuhan. Recuperaciones y derivaciones", que será presentado durante las Jornadas y reúne todas las ponencias de dicho encuentro.




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