Rosario, 23/05/2012 | 03:05
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Las Madres y los Qom: Construyendo sueños compartidos


En pocos días, varias familias Qom del Barrio Travesía podrán habitar sus viviendas, construídas por la propia comunidad gracias al aporte de la   Misión Sueños Compartidos, de las Madres de Plaza de Mayo.

La comunidad toba trabaja en la construcción de sus viviendas.


"Nos sentimos contentos porque todo lo que construimos aquí quedará para nuestros hijos", dicen los Qom de Barrio Travesía. Son herederos del desarraigo y la marginación. Llegaron desde el norte del país porque la pobreza apremiaba y las tierras tenían derecho de propiedad para otros. Poco quedaba ya de lo que el monte podía ofrecerles: la producción agrícola los fue sitiando y despojando, con el mismo sabor a genocidio que vienen probando desde hace siglos.

 

La situación que los esperaba en Rosario no era mejor. Se acomodaron como pudieron en casitas precarias, sin acceso a servicios. Parecían destinados a morir en la pobreza, dejando el mismo legado de injusticias para quienes pudieran venir. Por enésima vez los estaban desalojando cuando llegaron las Madres de Plaza de Mayo, quienes, a través de su Fundación y junto al gobierno nacional, compraron los terrenos en cuestión e iniciaron allí la construcción popular de las viviendas.

 

La Misión Sueños Compartidos de las Madres comenzó a andar al noroeste de Rosario.  La iniciativa se enmarca en un proyecto integral de inclusión social que posibilita la construcción de barrios en villas y asentamientos precarios. Sin embargo, este no es el único objetivo del programa. Además, las Madres buscan capacitar a las personas que trabajan en la construcción de sus viviendas, de modo de acercarles oportunidades de inserción en el mercado laboral como trabajadores formales. La formación en oficios constituye un enorme aporte en el camino hacia la vida digna y plena de derechos.  

 

El sueño de las Madres en Rosario

 

Para alcanzar los objetivos de este programa integral, las Madres cuentan con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, del Ministerio de Educación y del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. 104 millones de pesos fueron invertidos en Rosario para concretar este emprendimiento que, más que un conjunto de viviendas, constituye un plan de urbanización mucho más complejo y ambicioso.

 

Según se informa desde Sueños Compartidos, el proyecto urbano se compone de un total de 256 viviendas unifamiliares de tres dormitorios, baño, comedor, cocina y lavadero, totalmente equipadas y amuebladas. Actualmente, junto al complejo habitacional, se construyen también un centro de salud, una escuela, un centro deportivo, un centro de seguridad y dos salones de uso múltiple para los habitantes del barrio, y se han realizado trabajos de infraestructura y movimiento de tierras.

 

En menos de 60 días, las primeras 36 viviendas estarán listas para ser habitadas. La comunidad Qom de Travesía y Juan José Paso lo celebra, destacando también los beneficios laborales que les aportó la participación en la Misión de las Madres. "Estamos agradecidos por el trabajo en blanco, la obra social, el salario, las vacaciones, el aguinaldo... También va a haber un jardín maternal donde las madres que salen a trabajar pueden dejar sus hijitos", cuenta Celia Medina, miembro del Consejo Comunitario del Barrio Toba.

 

Trabajo digno, uno de los pilares de la Misión

 

En Sueños Compartidos, la construcción de las viviendas está a cargo de los habitantes del propio asentamiento. Según explica Rodolfo Fernández, Coordinador del Programa, los albañiles trabajan completamente en blanco, con aportes sindicales, con obra social, según el convenio de la UOCRA. "Aquí no se regala nada, solamente se da lo escrito en la Constitución. La mayoría de la gente viene como ayudante de las obras y nosotros aprovechamos a darles cursos de capacitación", aclara Fernández.

 

Las personas que se acercan a trabajar en las viviendas son empleadas y capacitadas sin distinciones de género: hombres y mujeres hacen tareas de albañilería conjuntamente. Se calzan los overoles, los guantes, los cascos y otros elementos de protección y pasan el día levantando las paredes de su futuro hogar. Pero además, el Programa los capacita en otros oficios vinculados a la construcción y, a mediano plazo, acaba empleando a los vecinos en los comedores comunitarios, jardines de infantes y otras instituciones cuyos edificios se pusieron en pie gracias a su trabajo.

 

Para los protagonistas del proyecto, la Misión de las Madres deja en el barrio mucho más que viviendas y capacitación. Le aporta experiencias compartidas, vínculos más profundos y mucho orgullo por la tarea realizada. "Formar parte de este proyecto es renacer,  es volver a tener un compromiso. Cumplir este tipo de cosas es el sueño de la década del 70", se emociona Rodolfo Fernández.

 

Lo cierto es que los Qom de Rosario esperaban estas reivindicaciones desde hacía años. Algunos cuentan que por el barrio pasaron muchos funcionarios con diversas promesas. "Yo hace 24 años que estoy acá. Venían con que se iban a hacer viviendas y nunca se hizo nada, hasta ahora", dice Jorge Quintana, uno de los obreros que hoy construye su casa en Travesía. Por suerte, una vez, con palas y hormigón, los sueños comenzaron a levantarse y a ponerse de pie sobre el horizonte del barrio con la firmeza de la dignidad. 



  • Publicado: 2011-03-04
  • Periodistas: Anahí Lovato
  • Fotógrafos:
  • Infografía: Joaquín Paronzini
  • Realizadores:
  • Categoria: Derechos Humanos

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