Rosario es uno de los principales centros urbanos del país, que afortunadamente ha crecido en materia económica en estos últimos años de manera significativa. Este hecho favorece a los ciudadanos, pero también genera algunos problemas. Docentes de la UNR explican desde distintas disciplinas que sucede cuando el mayor poder adquisitivo aumenta, en relación a un problema puntual: la masividad de vehículos en las calles.
El incremento económico que Rosario ha vivido de un tiempo a esta parte puede visualizarse en su correspondiente mejora en diversos ámbitos. Sus espacios verdes, sumados al Puente Rosario Victoria, han logrado conquistar al turismo tanto nacional como internacional. Al mismo tiempo, vemos levantarse imponentes edificaciones, lujosas y sofisticadas, lo que nos da la pauta de que la cuidad es elegida para instalar grandes inversiones inmobiliarias. No obstante, estos factores se conjugan, y a los mismos se suma la relación entre mayor poder de adquisitivo y mayor cantidad de vehículos en las calles, lo que repercute en que día a día se viva en una ciudad en donde la masividad es la regla, y en donde se hace difícil trasladarse.
Asimismo, es evidente que ha aumentado el poder adquisitivo de los habitantes de la cuidad y la región. Sonia Cafarell, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística, y miembro del Instituto de Investigaciones Económicas, explicó al respecto “el poder adquisitivo de los rosarinos creció, ya que subió mucho la ocupación. En el 2002 la desocupación en Rosario era de las más altas del país, arriba del 20%, y una subocupación del 16%. Desde el 2003 a la actualidad hubo una continua reducción de la tasa de desocupación y un aumento de la tasa de empleo”. Ante esta realidad, que implica que la gente disponga de más dinero para gastar en muchos casos se opta por adquirir un auto, y ahí surge el problema del espacio.
Sin lugar para los autos
El paisaje urbano se conforma específicamente por personas, que van y vienen. Trasladarse es una actividad que se realiza constantemente, sea para ir hacia los lugares de trabajo, para realizar un paseo, entre los diversos motivos que hacen que los individuos ocupen las calles. Debido a la extensión de la cuidad, no es posible trasladarse a pie a todos los destinos, y el momento de manejar suele resultar muy tedioso.
El Ingeniero Jorge Adue, Director de la carrera Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, señaló que por otro lado, al problema tratado se suma el hecho de que hay numerosos edificios que no poseen estacionamientos para los vehículos de los propios ocupantes. “Muchos de los edificios que se están construyendo en este momento no tienen ningún estacionamiento, porque corresponden al viejo reglamento. Ahora las leyes cambiaron y es obligación tenerlos, con lo cual, para que el esquema de la cuidad se modifique y se genere un nuevo circuito, sólo nos queda esperar un tiempo” manifestó.
Por el momento, desde la Facultad sugieren que la gente tenga en cuenta la zona de mayor densidad y concentración de vehículos, y los horarios pico, para intentar evitarlos, como lo es el microcentro en el horario de bancos. Quienes frecuentan la zona saben lo difícil que se hace avanzar, en medio de dobles filas, bocinas, y gente que cruza mal las calles, por eso se recomienda concurrir allí sólo cuando no quede otra alternativa,.
Por otro lado, otra de las soluciones surgió desde el Concejo Deliberante, donde han aflorado propuestas para crear estacionamientos subterráneos, para de esta manera aliviar la superficie. Los sitios elegidos para estos proyectos han sido la Plaza Sarmiento, la Plaza San Martín, la Plaza Del Foro y la Plaza 25 de mayo. La realidad es que actualmente no se vislumbra la posibilidad de concretarlos en un futuro cercano, debido a que sería necesaria una gran inversión.
Desde la Facultad
La problemática de la falta de lugar para estacionar en la cuidad, ha llegado a las aulas. Los alumnos del ciclo superior de Ingeniería Civil, de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, junto con el Ingeniero Santiago Tazziolli, están realizando sus proyectos finales, y muchos de ellos han propuesto soluciones. Desde su lugar, los futuros ingenieros aportan su granito de arena, y por qué no pensar que en un futuro sus ideas sean llevadas a la realidad.
Todo avance es positivo, y más si se trata del crecimiento de una ciudad que ha pasado por arduos momentos como Rosario. Sin embargo, como este caso lo muestra, los inconvenientes continuan surgiendo, a la par del progreso. La cuestión es quizás, no perderlos de vista, para encontrar de esta manera, la mejor salida.
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