“La palabra es constructora de hechos”, afirmó la semióloga Olga Corna.
El pasado y el presente en el discurso político.
La licenciada Olga Corna dialogó con el portal de la UNR sobre las tensiones discursivas en torno al tema de los derechos humanos.
Los discursos se construyen en un contexto cultural, y “la historia de nuestro país tiene un gran eje que fueron las dictaduras militares, pero fundamentalmente la última dictadura militar, que tuvo un manejo de prácticas aberrantes que determinó un abuso del poder acerca de los derechos humanos”, afirmó Corna.
“La palabra no es inocente, sino que opera sobre la realidad”, sostuvo la semióloga Corna y agregó: “la palabra es constructora de hechos”
Sostiene que se está recomponiendo la noción de derechos humanos, “porque Derechos Humanos es todo lo que tenga que ver con la dignidad de un ciudadano viviendo en un país determinado. La dignidad tiene que ver con igualdad de derechos, con igualdad de deberes, y con la práctica continua de este equilibrio dianoético entre el derecho y el deber”, sostuvo la semióloga.
Para Corna el gran desafío del gobierno de Kirchner fue “instalar organizativamente la recuperación de la memoria. Y lo hizo desde el punto de vista lógico, que tiene que ver con quienes han sufrido la gran problemática del atropello, de la tortura, y todo lo que hace a la privación de la dignidad humana que los derechos humanos deben proclamar, deben ejercer, y deben puntualizar en la sociedad”.
La semióloga advierte sobre el tipo de discurso que genera “la sensación de consenso equivocado”, porque -explica- “consensuar no implica amnistiar. Uno no salda heridas amnistiando al que las provocó. En todo caso debe manejar la cuestión de equilibrio. Que generalmente es difícil, pero lo han hecho muchos pueblos”.
Con respecto a este tema Olga Corna visualiza como ejemplo al pueblo judío. “Los campeones de la memoria son los israelíes. El pueblo judío es un constante organizador de memoria. Recuerdan los guetos, los campos de concentraciones, los desaparecidos,… pero avanzan. Esta noción fuerte de memoria es el empuje para que no vuelva a ocurrir”.
La sociedad argentina parece vivir reñida con el pasado. “No tenemos memoria”, se lamentó Corna, y apuntó una crítica a la sociedad: “Lo que nosotros tenemos como cultura social de práctica de deberes y derechos son los extremos. No mediamos, y esto es problemático”. Luego añadió: “La sociedad argentina debe comprometerse a asumir cuáles han sido sus roles. Cuáles han sido sus conductas”.
“Somos bipolares. Tenemos socialmente una enfermedad que cuando nos va bien en otros órdenes obligatoriamente tenemos que enfrentarnos internamente”, concluyó.
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