El hecho conocido como la Masacre de San Patricio fue la matanza de tres sacerdotes y dos seminaristas en la madrugada del 4 de julio de 1976.
Iglesia de la Congregación de los Padres y Hermanos Palotinos.
Este múltiple crimen perpetrado en la iglesia porteña de la congregación de los Padres y Hermanos Palotinos fue investigado y relatado por Eduardo Kimel, periodista fallecido en febrero de este año. Kimel,en su trabajo, denuncia la complicidad de un sector de la Justicia con quienes habían secuestrado, asesinado, y desaparecido.
El trabajo de Eduardo Kimel da cuenta de la inactividad jurisdiccional en la investigación en uno de los crímenes de lesa humanidad que continúa impune. La paradoja de esta historia es que el único perseguido judicialmente fue el periodista que luego de tantos años de silencio decidió hacer una investigación al respecto. En el libro Kimel menciona al juez Rivarola que tuvo a cargo la investigación del crimen en su momento y lo responsabiliza de haber paralizado la pesquisa “por la evidencia de que la orden del crimen había partido de la entraña del poder militar”. Por dichas expresiones el juez inició una querella contra Kimel por calumnias e injurias.
Eduardo Kimel se vio obligado a litigar durante muchos años hasta llegar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Fueron diecisiete años difíciles para el autor, obligado a pasar por duras situaciones laborales y de presión psicológica, debido a que la justicia argentina lo condenara por delito de calumnias y tuviera que soportar una condena a un año de prisión en suspenso.
Por este tema, en septiembre del año pasado, por iniciativa de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, el Congreso despenalizó los delitos de calumnias e injurias para casos de interés público.
Eduardo Kimel y el riesgoso oficio de investigar
El periodista, investigador y escritor Eduardo Kimel, cuando visitó la ciudad de Rosario para presentar su trabajo de investigación “La masacre de San Patricio”, dialogó con los periodistas presentes sobre la publicación de su trabajo y los riesgos penales que debió enfrentar debido a dicha investigación.
El libro “La Masacre de San Patricio” rescata del olvido un atroz suceso ocurrido durante la última dictadura militar. En palabras del autor, “el eje de la historia es el asesinato de cinco religiosos en el marco del terrorismo de Estado. Asesinados, como tanto otros miles de argentinos por la dictadura más nefasta que hemos atravesado.”
Basado en el trabajo de investigación de Eduardo Kimel, se realizó el documental “4 de Julio”, dirigido por Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta. “En estos momentos, la causa de la masacre de los curas palotinos ocurrida el 4 de julio de 1976, está reabierta en el marco de la misma causa de la ESMA, y la película ha sido pedida como elemento de prueba”, sostuvo Kimel en aquella oportunidad. Y agregó: “Hay diferentes líneas de investigación: una indica que el crimen fue cometido por una patota de la ESMA y otra, por un grupo de policías”.
Sobre este cruento episodio el periodista remarcó lo llamativo de la nula participación de la Iglesia. “La jerarquía jamás denunció los crímenes que estaban ocurriendo en el país, ni siquiera los crímenes de que eran objeto los propios integrantes de la Iglesia Católica”.
“Esta masacre es un hecho terrible y silenciado por quienes debieron haberlo divulgado, porque expresa de manera clara la responsabilidad de sectores y de la jerarquía de la Iglesia Católica argentina con la dictadura militar. Porque mientras la Iglesia era aliada ideológicamente con la Junta Militar, miles de católicos argentinos eran perseguidos”, concluyó Kimel.
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