El documental Querido Doctor, pronto a estrenarse, promete ser una historia profundamente humana donde están presentes los valores del compromiso social.
La Dirección de Comunicación Multimedial dialogó con Juan Mascardi
Querido Doctor comienza con el homenaje que se le hace, en el aniversario de su muerte, al Doctor Mascardi, que es el padre del director y guionista de esta producción audiovisual. A partir de ahí la historia es un recorrido interno y también una búsqueda exterior para la comprensión y reconstrucción de una generación y sus ideales.
Los comunicadores sociales Juan Mascardi y Federico Pissinis ya habían compartido un proyecto común: la realización del documental Gud Mornin Colón. El mencionado documental, sobre la difusión de la cumbia en las radios de baja potencia en dicha ciudad bonaerense, fue premiado en certámenes nacionales e internacionales. Nuevamente la ciudad natal de Mascardi y Pissinis es el escenario de su segundo trabajo documental Querido Doctor. “Armamos un equipo interdisciplinario, cuya característica es que somos de Colón, donde hay cineasta, periodistas, comunicadores, ingenieros en sistemas, diseñadores gráficos, y realizadores audiovisuales” comenta el director del documental Juan Mascardi, y destaca el desempeño del editor Augusto Jacquier “que si bien no participó del rodaje, su participación fue clave para ciertas propuestas estéticas que después llevamos a cabo”.
El productor general Federico Pissinis afirma que “la idea surgió de Juan, de contar una historia de una persona, que es el Doctor Mascardi. Empezamos la reconstrucción con unos datos que tenía Juan, la mayoría recuerdos de su infancia, recuerdos que le quedaron de su viejo. A partir de ahí empezamos a armar la historia, buscando testimonios de amigos y pacientes, en homenaje al doctor que los ha tratado”.
Mascardi desempeña el rol de narrador y entrevistador, es una decisión muy arriesgada, teniendo en cuenta su ligazón filial con el protagonista de la historia. ¿Durante la preproducción se discutió esto?
Federico Pissinis: Se discutió mucho porque nosotros veníamos del anterior documental donde no había un locutor sino que las historias se iban juntando a través de la ficción. Fue muy arriesgado, y pensamos mucho si era conveniente que Juan lo cuente en primera persona, pero a su vez nos pareció lo más acertado porque hablaba de algo muy profundo y muy propio. Y por eso consideramos que la mejor manera era que sea él el que cuente la historia de su padre.
¿A quiénes consideran como referentes en materia audiovisual?, ¿qué cineastas han influenciado a la hora de concebir este tipo de trabajo?
Juan Mascardi: nosotros venimos de la televisión, con lo cual cierto ritmo en el hilo narrativo de los documentales se relaciona más a la tele que a cierto género documental más duro. Con Gud Mornin Colon nos pasaba eso, por momento parecía una comedia de situación. Cada 20 segundos tenés un guiño con el espectador, y en el caso de Querido Doctor lo mantenemos. Como referente personal, puedo nombrar a Fabián Polosecky con su recordado El Otro Lado. Formato televisivo que ha sido bastardeado en la televisión actual.
Federico Pissinis: Querido Doctor se arrima más a los tiempos del documental tradicional, tiene unos pasajes en los cuales privilegiamos la imagen, y en otros no. Y es fundamental cómo se muestran a los personajes. Nos ponernos horizontalmente, a la misma altura de los personajes.
Juan Mascardi: Los relatos están cruzados por la cultura popular, por la espontaneidad de los personajes, pero básicamente los personajes no son académicos, ni tienen un discurso magistral. Los dos documentales son un cúmulo de historias sencillas. Juan Mascardi cuenta algunos detalles de los recursos estéticos utilizados para la reconstrucción de la atmósfera deseada de aquella historia: “En el documental hay ciertas propuestas estéticas que tienen que ver con las texturas, con los colores, etc. El hecho de pensar a mi viejo como alguien viviendo en un lugar eminentemente rural pero era un tipo muy tanguero, muy porteño. Se trabajó en escenarios donde hay mucho verde, mucho campo, mucha llanura. En estos aspectos estéticos se ve mucho lo interdisciplinario, el aporte de las diferentes miradas, y la mirada del realizador”.
“En el documental trabajo mucho con las metáforas, con el paso del tiempo, y la forma de reflejarlo. Por eso el documental habla mucho no sólo de las personas y de los personajes, sino de los espacios. En cada lugar que fuimos, por ejemplo: a Espora –un paraje ferroviario que hoy ya no figura en los mapas-; a la estación de trenes que ya no anda; el lugar donde se bailaba que ahora hay una Iglesia Evangelista; las esquinas que ya no son como eran antes,… En esas metáforas está un proyecto de país de la década del 50, que hoy no lo es. Es una manera en que los espacios entran en juego, y van cambiando, que lo puedo ver de forma paradigmática con mi viejo, pero si lo sacara de la historia también está esta transformación de los lugares. El documental habla mucho de esos espacios”, afirma Mascardi, director y guionista de Querido Doctor.
En tus producciones hay una preocupación por contar historias sencillas en permanente diálogo con el contexto histórico social.
Juan Mascardi: Los que transitamos en la universidad pública de los 90, donde nos han hablado tanto de la globalización y de la posmodernidad, donde en ese momento se generaba una sensación de angustia por este mundo moderno que estaba cayendo, creo que el hallazgo y el camino que tenemos que seguir es darle vuelta al eje de la globalización. La globalización también es hacer universal las historias locales. Y uno puede encontrarle esa vuelta en los medios de comunicación hoy. El personaje que vive a la vuelta de tu casa es la persona que tiene el relato y la historia para contar. Lo que tenés que hacer es mirar al personaje que tenés a la vuelta de tu casa, cuál es la historia que tenés para contar, cuál es esa historia que tiene un mensaje universal.
Hay en el trabajo de ustedes una intención de indagar determinados temas para destacar ciertos valores sociales.
Juan Mascardi: Si, a mi viejo le decían en Colón el Doctor de los pobres. Pero la palabra pobreza era cargada con una gran dignidad. Y el mensaje ético, en esta época tan mercantilista, yo creo que es la bandera que tuvo una generación de médicos. En estos días se cumplió un aniversario de la muerte de Favaloro, y lo escuchaba hablando de la solidaridad, rescatando esos valores. Y no es casual que Favaloro se haya suicidado en el 2001, y que mi viejo haya muerto en el 2001. Las crisis te llevan puesto. Gran parte de mis compañeros viven en el exterior, hay otros tipos de desaparecidos. Para nuestra generación que se crió sin esos referentes, o los referentes que hoy no están, creo que el sentido del documental es de tratar de rescatar algunos valores y poder reflejarlo en lo cotidiano, en cosas mínimas. En ver cómo uno puede modificar, tal vez, el sentido de un día, con un gesto. En ese caso mi viejo era un tipo que estaba plagado de gestos, mínimos, muy chiquitos y por eso rescatamos esas historias mínimas de la gente, pero que también es el mensaje de una generación.
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