La Dra. Mónica Pinto, Coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la UBA, disertó en la UNR sobre “La Enseñanza de Derechos Humanos en la Universidad. Una experiencia para seguir construyendo”, en una conferencia organizada por el Instituto de Estudios Universitarios.
Dra. Mónica Pinto. Universidad de Buenos Aires
En la Universidad de Buenos Aires se aprobaron este año contenidos básicos sobre derechos humanos para todas sus carreras de grado.
Sí. Los contenidos aprobados tienden a explicar las características de la noción de derechos humanos, contar el tipo de influencia que tienen en nuestra vida cotidiana. Luego, ir transitando por cuestiones que están en la agenda internacional, que tienen que ver con los derechos humanos a partir de determinadas ópticas: civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, derechos humanos de las mujeres, de los niños, trabajadores migratorios.
También lo que tiene que ver con el derecho internacional penal, noción de crímenes y delitos internacionales, instancias internacionales de juzgamiento. Y, por supuesto, el capítulo del pasado reciente de la República Argentina: el terrorismo de estado, el establecimiento de una política criminal por parte de quienes ejercieron el gobierno de facto, la herencia de desaparición forzada y todos los pasos que fueron dados desde el reestablecimiento de la democracia hasta hoy.
En nuestra sociedad tenemos muy ligada la temática de los derechos humanos a este pasado reciente…
Este fue un tema de debate. Todos somos productos de nuestra historia, entonces porque eso nos pasó hoy estamos en esto. Pero la pregunta es, si no nos hubiera pasado, ¿no estaríamos pensando que es importante alfabetizar en derechos humanos? ¿Hay que pasar una experiencia traumática como la de Argentina para tomar conciencia que los derechos humanos son importantes? ¿No se puede pensar que una sociedad política que sin haber pasado por esa experiencia igualmente pueda entender que los derechos humanos tienen que ser objeto de alfabetización?
Para quienes tenemos edad de haber sido personas adultas durante el gobierno de facto, probablemente la existencia de estos hechos sea lo que signifique que hoy estemos estudiando derechos humanos. Pero estoy convencida que para las generaciones que se escolarizaron en democracia, aún cuando hayan nacido un poco antes, es más valioso el axioma al revés. Hay que estudiar esto, te haya o no pasado lo que le pasó a la generación más grande, porque es importante que esto no vuelva a pasar en ningún lugar.
¿Sería necesario ir llenando de contenido este concepto de derechos humanos de acuerdo a los períodos históricos que vamos atravesando para lograr una transversalidad social de esta temática?
Al alfabetizar en derechos humanos en una universidad pública lo que uno está buscando es que todos incorporemos esa lectura de derechos humanos que tienen las relaciones que el derecho regula hoy. Derechos humanos es una óptica de la que no puede prescindir el profesional en distintas áreas. Es transversal a más de una incumbencia profesional.
¿Por qué el programa está pensado para los estudios superiores?
No, hay que pensarlo para la educación en cualquier nivel. En rigor, dentro de la Universidad de Buenos Aires esto ya tiene implementación al nivel de la escuela media en el Colegio Nacional de Buenos Aires que ya adoptó una decisión en este sentido.
¿Cuáles serían, a su entender, las acciones a llevar adelante para instalar una protección más amplia de los derechos humanos, a nivel jurídico o cultural?
Es necesario mirar los derechos humanos para adelante y pensar que la libertad y la dignidad de las personas pasa por el derecho a la libertad de expresión, por el derecho a no ser privado arbitrariamente de la vida, el respeto a la integridad, pero también el derecho a la salud, a la educación, a la alimentación, a la vivienda, a la posibilidad de trabajar. Es decir, una concepción global de derechos humanos que incorpore aquellas cosas que son difíciles de separar de lo que la guerra fría pasó a denominar derechos civiles y políticos, por oposición a los económicos, sociales y culturales. Otra cuestión es el combate a la pobreza a través de los derechos humano.
Para pedirle una opinión más coyuntural, a veces se tiene la sensación de que, en el medio de los reclamos por seguridad, se plantea una división entre el valor de la seguridad y el respeto por los derechos humanos…
Eso es falso. La ecuación déme un poco de sus derechos que yo le daré un poco de seguridad es absolutamente falsa. La seguridad justamente requiere de un pleno respeto por los derechos humanos, pero también de un orden social y económico inclusivo. A la seguridad se llega con un orden que incluya. Las políticas de mano dura básicamente lo que significan es una sistematización del miedo que conduce a la gente a colocarse detrás de muros cada día más altos, a perder los valores de la solidaridad social y a generar relaciones ríspidas entre los que más tienen y los que todo han perdido. La seguridad requiere de un modo de organización social solidario e inclusivo.
VlogTv también dialogó con Mónica Pinto. La entrevista será parte de la emisión Nº 40 del noticiero web de la UNR.
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