Rosario, 21/05/2012 | 05:55
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Aldo Ferrer: “El país le queda grande al campo”


El destacado economista Aldo Ferrer visitó la ciudad de Rosario y brindó su análisis sobre la actualidad socioeconómica. El autor de varios libros clásicos de economía y uno de los integrantes del “Plan Fénix”  se refirió a cómo el país pudo ponerse de pie con sus propios recursos. “Se produjo un momento muy notable de la inversión, del empleo y de la actividad económica. Yo escribí un libro hace muchos años que se llama Vivir con lo nuestro. Tenemos que vivir con nuestros recursos e  integrados al mundo. No delegando afuera lo que tenemos que hacer nosotros. En definitiva somos responsables de lo que pasa”.

El economista Aldo Ferrer en diálogo con Digiblog


Argentina intenta salir de las reglas neoliberales de décadas pasadas. ¿Qué  balance económico  social hace usted de ese  período?

 

El país soportó hace 7 ó 8 años una crisis fenomenal. Que fue producto de una sucesión de políticas que se siguieron durante mucho tiempo, de apertura incondicional, de venta del patrimonio nacional, de endeudamiento, de castigo a la producción nacional a través de un cambio sobrevaluado. Que abarataba todo lo que venía de afuera y por lo tanto destruía los espacios de rentabilidad en la economía argentina, lo cual generó la destrucción de tejido productivo. En ciudades como Rosario por ejemplo, se vio claramente la destrucción de las pymes, y de las empresas industriales. Esas políticas culminaron en una crisis extraordinaria, con un país desordenado, sin bancos, con 17 monedas dando vuelta, con el trueque como alternativa a una economía de mercado, en default, con el 25% de desempleo.

 

Era una situación realmente caótica y a principio del 2002 el país empezó a reactivarse. ¿Cuáles fueron las principales causas?

 

El país recuperó gobernabilidad, se paró sobre sus propios recursos, recobró el control del presupuesto, de la moneda, del tipo de cambio.  Ahora el Banco Central es la autoridad monetaria. Cuando teníamos el 1 a 1 era un régimen dolarizado, no teníamos Banco Central, era una caja de conversión, todo dependía de la entrada y salida de fondos de afuera.  Ahora están los instrumentos de la política económica en manos del Estado argentino.

 

En el último año la política económica estuvo marcada por la tensión con el campo.  ¿Qué reflexión le merece?

 

El problema es que tenemos una estructura productiva desequilibrada como decía el economista Marcelo Diamand. Con el campo solo no alcanza. Porque toda la actividad del campo emplea un tercio de la fuerza de trabajo, si no tenemos al mismo tiempo industria nos sobra la mitad de la población.
Por eso hay que discutir en términos de estructura y no de rentas, y después se ve las condiciones de rentabilidad de cada sector. Pero todo el debate de la 125 se produjo en torno de renta y no de estructura. Hay que construir consenso en los grandes temas. Hay que salir de esta idea que se ha impuesto de que el campo se pone el país al hombro y lo saca adelante. No puede. El país le queda grande al campo. Es mucho país para un solo sector. El campo es un sector fundamental, pero al mismo tiempo no podemos tener una gran economía sólo con el campo.

 

¿Cuál es el rol que debe cumplir el Estado?

 

El papel del Estado es insustituible. Las economías de mercado requieren de Estados ordenadores, promotores de la inversión, de la tecnología, de la empresa nacional. Sin un Estado no hay capitalismo, o en todo caso hay un capitalismo dependiente
Acá el Estado se destruyó no solo porque tuvo grandes enemigos  que quieren un país sin estado para apropiarse de él, sino que muchos que administraron el Estado lo destruyeron desde adentro, con la corrupción, o con los excesos. Acá se fue acumulando toda una carga de resentimiento contra el Estado que culminó con el paradigma neoliberal.

 

¿Cuáles son los grandes desafíos políticos económicos?

 


Nuestro problema principal es nuestra baja capacidad de  generar consensos. Sobre ciertas cosas fundamentales: la democracia, la libertad, el desarrollo nacional, la soberanía, la justicia social, la confianza del país en sus propias fuerzas, las transformaciones estructurales de la economía.
Es  fundamental consolidar lo que yo llamo la “densidad nacional”, es decir consolidar la democracia, los liderazgos nacionales, ver al mundo desde nuestra propias perspectivas y no con el pensamiento de afuera. Es probable que este segundo centenario nos encuentre con más experiencia. Y creo que tenemos chances.

 



  • Publicado: 2009-06-12
  • Periodistas: Paulo Ballan -
  • Fotógrafos: Marcelo Colman Radio Universidad
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  • Categoria: Economía

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