Rosario, 21/05/2012 | 05:44
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Alejandra Buzaglo: "Hay que rescatar la memoria e involucrar al ciudadano en la obra."


La arq. Alejandra Buzaglo coordina el Área en Derechos Humanos de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño. Entre sus objetivos se destacan las “actividades en extensión, en investigación y capacitación docente, así como la construcción de un archivo documental propio para conocer la realidad nacional e internacional”, según consta en los fundamentos para su creación.

Alejandra Buzaglo, Arquitecta de la UNR


Esta área se crea por demandas específicas de un juez federal que solicita el relevamiento y la construcción de una maqueta del ex-centro de detención clandestino que funcionaba en Granadero Baigorria, conocido como La Calamita.

A partir de esa demanda concreta, que tiene especificidades que no se contemplan en el desarrollo curricular de la carrera de Arquitectura, consideramos necesario construir un espacio que pueda producir conocimiento, originar nuevas categorías, y aproximarse a una temática que no estaba trabajada específicamente”, sostuvo la arq. Buzaglo en diálogo con Digiblog.


En un espacio de reducidas dimensiones donde funciona el área de DDHH de la facultad, un equipo conformado por estudiantes, graduados y docentes trabaja desde hace más de tres años desarrollando ideas con memoria y sensibilidad social.


¿Qué características tienen estas maquetas?


Son maquetas especiales que no se hacen en la facultad. Porque las maquetas que se realizan en la carrera son de un nivel de síntesis donde -por ejemplo- no es necesario poner las puertas o detallar escalones. La reconstrucción supuso interactuar con distintos actores, como por ejemplo el Equipo Argentino de Antropología Forense. Hubo que poner a punto nuevos criterios y nuevas categorías en relación a los relevamientos que en la práctica arquitectónica tradicional no es relevante pero sí lo son para un juicio.


¿Cuáles son los aportes a los DDHH que se hicieron y que se pueden hacer desde esta área?


Hemos hecho relevamientos, y por otro lado hemos hecho también intervenciones. Son dos tipos de trabajo que se realizan. El primero se refiere a las reconstrucciones a nivel de planos, porque de los centros de detención clandestino a lo largo de todo el país no existen ningún tipos de evidencias físicas, no existen ningún plano, han sido sustraídos de todas las oficinas, por lo tanto hay que volver a relevar todos estos lugares. Y con respecto a lo segundo estamos realizando intervenciones en los espacios públicos que tiene que ver con el tema memoria, y cómo conmemorar a los militantes populares desaparecidos.


La revista A y P sacó un nº especial sobre Arquitectura y Derechos Humanos, donde queda plasmado el esfuerzo del equipo. La arq Buzaglo sostiene que la mencionada edición es un aporte en el último aniversario del golpe, para reflexionar por la memoria, la justicia y contra la impunidad.


¿Qué tipos de intervenciones realizaron?


Colaboramos con el Museo de la Memoria con una intervención callejera de gran escala para un encuentro sobre exilios, migraciones y destierros que se hizo en el 2008. Después realizamos intervenciones en la Ciudad Universitario de Rosario. También hicimos un memorial sobre el asesinato de seis militantes conocido como la masacre de Cafferata y Ayolas. Con respecto a este hecho nos piden un monumento, y nosotros entendemos que el trabajo de la memoria es un trabajo colectivo, no un trabajo individual donde un artista o un arquitecto diga cómo se debe recordar. Por eso nosotros decimos es que más importante el proceso memorial. El hermano de una de las víctimas quería una marca en el lugar. Entonces fuimos al barrio y el trabajo empezó con la interacción con los vecinos.


¿Cómo define el pensamiento, la filosofía que anima estas actividades?


Los memoriales que estamos desarrollando involucran nuestra historia reciente. Entendemos que tiene que ver con la docencia, y también con un proceso complejo. Por eso el arquitecto y artista alemán Horst Hoheisel -que colabora con nosotros- habla de antimonumentos. Sostiene que el monumento como objeto estático suele congelar la memoria. Suele cerrar el proceso, y es interesante que el proceso quede abierto, que se resignifique. Porque no hay una sola memoria. Quizás hay un error en pensar que cada lugar donde aconteció algo tiene que ser un museo. Es más interesante el proceso, la movilización para rescatar la memoria e involucrar al ciudadano en la obra.



  • Publicado: 2009-05-29
  • Periodistas: Paulo Ballan -
  • Fotógrafos: Marcelo Colman Radio Universidad
  • Infografía: -
  • Realizadores: -
  • Categoria: Cultura