Rosario, 22/11/2017 | 11:47
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Segundo Simposio de Ciencia y Política



Representantes nacionales e internacionales se reunieron para analizar los procesos que permiten articular ciencia y política. El conocimiento como motor para el diseño de políticas públicas.

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Por Claudio Pairoba*

 

Organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, e Innovación Productiva de la Nación, junto a la International Network for Government Science Advice y la American Association for the Advancement of Science (AAAS), el encuentro tuvo lugar en el Centro Cultural de la Ciencia (CABA).

 

El simposio contó con representantes de la Argentina, Chile, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Nueva Zelanda, quienes profundizaron sobre el papel de la diplomacia científica, sus alcances y la formación de recursos humanos. Este área de trabajo se encuentra en plena expansión y tiene por objetivo conectar a científicos y decisores, con el fin de que estos últimos tengan los conocimientos necesarios al momento de planificar políticas públicas.

 

El encuentro sirvió como apertura para un taller sobre la temática, el cual se desarrolló durante los dos días posteriores.

 

Video panel "El papel de los científicos en la formulación de políticas científicas basadas en la evidencia"

 

Apertura y desarrollo
La jornada de trabajo comenzó con palabras de bienvenida a cargo de Agustín Campero (Secretario de Articulación Científico Tecnológica, MinCyT), Tom Wang (director del Centro de Diplomacia Científica de la AAAS) y Peter Gluckman (asesor científico del Primer Ministro de Nueva Zelanda).

 

“Tenemos muchas expectativas respecto del simposio y el taller”, comenzó diciendo Campero. “Entendemos que para nuestro país y los países de América Latina el taller va a servir para concretar ese salto de calidad que se está dando en muchos países del mundo, que pone al conocimiento científico en el centro de escena y que tiene que ver principalmente con la mejora de la calidad de vida de nuestros ciudadanos”, continuó el funcionario.

 

Campero destacó que se están construyendo puentes para que los avances de la ciencia tengan mayor impacto en la sociedad, objetivos que en el marco del simposio se orientan a la articulación de la actividad científica con el diseño y seguimiento de políticas públicas.

 

El rol de las universidades nacionales
Durante su charla, Miguel Angel Blesa (Secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, MinCyT) destacó que las universidades son el lugar natural para el desarrollo de las ciencias. Al funcionar con la lógica de la libertad de pensamiento y cátedra, y la decisión individual de los temas a investigar, “esto es un reaseguro muy fuerte de poder tener una muy buena ciencia que además se traduzca en la formación de recursos humanos”, enfatizó el funcionario. Asimismo destacó que considera que todos los institutos del CONICET deberían ser de doble dependencia y contar con el rol protagónico de la universidad en cuanto al funcionamiento de los mismos. La universidad, en la visión de Blesa, debería hacerse cargo de su responsabilidad como actor preponderante en la investigación evitando delegar ese rol en otras instituciones.

 

Ernesto Fernandez Polcuch (Jefe de la Sección de Política Científica, UNESCO) consideró que otra ventaja que tiene la universidad frente al desafió del asesoramiento científico es el anclaje territorial, la cercanía y la posibilidad de actuar a nivel local, llevando el conocimiento científico a ese ámbito de la toma de decisiones políticas. El funcionario agregó que para cumplir ese rol, las universidades tienen que reevaluar el perfil del graduado, cambiando la mirada del científico con el fin de tener una mayor articulación con los espacios de toma de decisiones.

 

Experiencias nacionales e internacionales
Laura Montero, vicegobernadora de Mendoza, comentó la experiencia desarrollada en su provincia. Partiendo del concepto de legislatura provincial abierta, y buscando fortalecer esta institución se trabajó en estimular la participación ciudadana en general y del sistema científico tecnológico en particular. Surgió así la idea de convocar a investigadores para trabajar conjuntamente con los legisladores en la sanción de leyes, lo cual derivó finalmente en la creación del Consejo Científico Asesor.

 

Rachel Maxwell comentó su experiencia en MITACS, la organización canadiense sin fines de lucro que diseña y ofrece programas de entrenamiento e investigación en Matemáticas. MITACS trabaja con universidades, industrias y gobierno respaldando la innovación basada en la investigación. Maxwell comentó el aporte clave de MITACS en retener a los matemáticos en Canadá, ofreciéndoles oportunidades laborales que evitaran su migración a otros países, especialmente EE.UU.

 

La relación ciencia, política y sociedad
Patricia Bullrich (Ministra de Seguridad de la Nación) participó del panel “Vinculando ciencia, política y sociedad”. Durante su charla destacó que el trabajo coordinado entre investigadores y ministerios permite avanzar en la resolución de distintas problemáticas. Dio como ejemplo el caso de la definición de nuevas familias de drogas sintéticas necesaria para que la Justicia pudiera dictaminar en casos de narcotráfico. Sustancias químicamente similares no necesariamente son consideradas como ilegales aunque alguna de ellas lo sea. “Hace 10 meses que estamos trabajando con gente del MinCyT y la Subsecretaría de Narcotráfico estudiando las familias moleculares”, indicó la ministra. “Nos dijeron que si trabajamos con familias moleculares vamos a lograr que los jueces y fiscales entiendan esta lógica”, concluyó al exponer este ejemplo exitoso de la interacción entre ciencia y política con un fin específico.

 

Ciencia, tecnología y grandes desafíos
Alejandro Ceccatto (Presidente del CONICET) destacó el rol de la institución que preside en la mejora de la calidad de vida de la sociedad a través de la generación de conocimiento. Destacó que este enfoque no es particular de la Argentina, si no que se viene adoptando a nivel mundial en los distintos organismos estatales que hacen investigación. Citó la reunión del Global Research Council (entidad que nuclea a todos los consejos de investigación del mundo) del corriente año donde se trató el interjuego dinámico entre investigación básica e innovación. Una de las conclusiones de la reunión fue que el modelo lineal de investigación básica-investigación aplicada-desarrollo de tecnología-innovación en el mercado es incompleto. Surgió entonces el concepto de ecosistema innovador, donde los cuatro procesos antes mencionados constituyen espacios que se retroalimentan. El transistor y el láser representan ejemplos de esta interacción ya que sus descubridores estaban al mismo tiempo haciendo investigación básica, investigación aplicada e innovación. A continuación describió algunas políticas del CONICET que tratan de ir en esta dirección. Los proyectos integrados por instituto que se vinculen con el desarrollo de su territorio así como la constitución de redes disciplinares y temáticas se orientan en ese sentido. En cuanto a las políticas de federalización de la ciencia mencionó el impulso que se le está dando a la radicación de investigadores fuera del área central del país.

 

Área de vacancia
Las exposiciones de los distintos actores naciones e internacionales dejan en claro que la diplomacia científica representa un área ávida de recursos humanos formados y por demás atractiva para aquellos interesados en explorarla. Los que la elijan podrán dedicarse a servir como articuladores entre los complejos territorios de la ciencia y la política, un desafío tan interesante como necesario.

 

*Miembro de la Escuela de Comunicación Estratégica de Rosario y la Red Argentina de Periodismo Científico. Acreditado con la American Association for the Advancement of Science (Science) y la revista Nature.