Rosario, 27/04/2017 | 11:55
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Mujeres en la ciencia: una larga vía con estaciones demoradas


La directora del Conicet, Dora Barrancos, estuvo en la UNR hablando sobre el postergado reconocimiento del género femenino dentro del ámbiente científico. 

La reconocida investigadora reconoce que aún hay mucho para trabajar en este tema.

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Dora Barrancos visitó la Universidad Nacional de Rosario, en el Día del Investigador Científico, con el objetivo de dictar una conferencia denominada “Mujeres en la ciencia: una larga vía con estaciones demoradas”, que tuvo como eje principal el repaso sobre la historia de las mujeres en la participación del construcción del conocimiento y como en cierta medida su reconocimiento fue postergado por años.

 

Dora Barrancos es socióloga, historiadora e investigadora que se ha dedicado a estudiar el desarrollo del feminismo en Argentina, los movimientos sociales de principios del siglo XX, las revoluciones llevadas a cabo por las mujeres, los movimientos socialistas y anarquistas, y el rol de la educación en la Historia argentina. En 1968, Barrancos se graduó de licenciada en Sociología, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad dirige la Maestría y el Doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Nacional de Quilmes. Desde mayo de 2010, es directora del CONICET en representación de las Ciencias Sociales y Humanas, y en 2016 recibió el Premio Konex Diploma al Mérito de las Humanidades en la Argentina.

 

“Es un enorme placer estar en casa. En realidad yo soy una adoptada, pero no tengo el síndrome de la adopción, espero. Me siento parte de esta Universidad.”, comenzó la investigadora.

 

“Siempre las mujeres han estado contribuyendo al conocimiento humano. Hay una manera de traducir dentro de todo el sistema educativo, la especie Homo Sapiens como si fuera EL Homo Sapiens, entonces digamos que no hay posibilidades de no encontrar a las mujeres en contribución directa con el conocimiento. De modo que es un gran trayecto, un largo camino, pero el reconocimiento en la producción científica es otra cosa. Han sido siglos de posponer esta cuestión, recién ahora estamos haciendo un trabajo de revisionismo y pudiendo reconocer a las mujeres que participaron en la historia.”, dijo Dora.

 

La investigadora propuso que en esta charla solo se iba a ocupar de eso que ha sido el no reconocimiento de las mujeres en la ciencia, que no siempre se dio de la misma manera. Hay momentos en la historia en que es muy probable que aquellas sabias competentes hayan sido reconocidas, tal por ejemplo lo que ocurrió con una famosa doctora de la antigüedad en Egipto, Merit Ptah, que al parecer era extraordinaria en materia de conocimiento médico, más que los varones de su época. Es cierto que a veces esos conocimientos son tan deslumbrantes que hay una actitud mitológica, pero no solamente con respecto a las mujeres, sino con respecto a los varones. Pero también en otra época se relacionaba ese saber del género femenino con fuerzas sobrenaturales, muchas veces denominadas con el término de brujas, ya que se tornaba insoportable la integridad de las mujeres al mundo de los conocimientos. La ciencia ha ido por un camino sinuoso, a menudo dispara en una cierta oportunidad más mitológica que científica. Por eso la tradición francesa dice que tenemos ciencia, la ciencia normal que hoy conocemos, recién desde el SXVII para acá.

 

“Existe un quiebre entre el Siglo XVIII y el XIX, en donde las nuevas mujeres de la burguesía son tomadas como el ángel del hogar. Hasta el último tramo de ese siglo no se admitían mujeres en las universidades y por lo menos hasta 1948 no tenía el mismo valor el título que en el caso de los varones.”, comentó Barrancos, quién agregó: “En Argentina las mujeres egresadas al principio se dio en medicina, continuando con el legado de que eran las encargadas del cuidado de la vida en su rol de protectora. Sobretodo se dio un aumento en la obstetricia. La química fue un área amigable también para ellas, en contrapartida con derecho, la cuál fue hasta no hace mucho considerada carrera sólo para hombres, ya que había una línea que marcaba que las leyes estaban hechas a favor de estos últimos.”

 

La ganadora del Konex remarcó que la ciencia tiene una constitución desde su principio patriarcal, diferencia que se acentuó sobre todo en el Siglo XIX. “En este momento el CONICET tiene mucha más participación de mujeres que en etapas anteriores. Exactamente un 53 por ciento, pero hay un gran número en la categoría de asistentes, cuando en el nivel superior solo contamos con un 25 por ciento de participación. Hay una estructura jerárquica que no cambió”, y a su vez añadió: “Las dificultades de reconocimiento ha encendido la luz de los grupos feministas porque cada vez se buscan forma de discriminación más sutiles dentro de los laboratorios o el área donde se desarrolle la investigación. Es por eso que hay que cambiar estas maneras, lograr reconocerlas, y plantearlas en el ámbito científico”

 

Para finalizar remarcó el problema del género femenino con el famoso ajuste bibliográfico, el cuál se basa en dificultades de autoría y publicación. Sin embargo, subrayó un gran movimiento de feminización notable de la universidad, lo cuál marca un avance en estas cuestiones. “Necesitamos más democracia en la ciencia, igualdad de posibilidades, retirar todo rastro de machismo y discriminación dentro de ella. Cuanta más pluralidad haya, más interesante será el conocimiento, porque la ciencia es un bien cultural”, concluyó.

 



  • Publicado: 2017-04-17
  • Periodistas: Gonzalo J. García
  • Fotógrafos: Camila Casero
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  • Categoria: Sociedad