Rosario, 23/09/2017 | 04:30
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Jóvenes en acción (política)


Un equipo de docentes y alumnos de la UNR realiza desde hace seis años talleres de extensión con adolescentes de escuelas secundarias para promover su participación en la vida política.

La politóloga Pérez Moncunill dirige el programa.

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“La educación no se despliega sólo en ámbitos formales”, asegura sin titubear Estela Pérez Moncunill, directora del programa “Los jóvenes y la política”, un trabajo de extensión de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) que busca despertar el interés de los adolescentes por la política. Una experiencia donde el contenido y las ideas toman forma a partir de la construcción colectiva.

 

Con la coordinación de la Fundación Ejercicio Ciudadano, la propuesta pedagógica consiste en la realización de talleres en escuelas que ofician de espacios de diálogo entre estudiantes secundarios, docentes y voluntarios universitarios. La idea es que los jóvenes se apropien de las herramientas necesarias para luego tener con qué defenderse en su entorno cotidiano, por lo que son incentivados a producir propuestas de acción en su ambiente comunitario local.

 

“Hay herramientas que, por lo general, son desconocidas por los chicos. Herramientas de suma utilidad para evitar el abuso policial en las calles o por qué no, el abuso de las autoridades en instituciones educativas. Se trata de conocer nuestros derechos para saber qué pueden y qué no pueden hacer”, agrega la docente.

 

La columna vertebral de la iniciativa se cimenta sobre la idea de educación popular del educador brasileño Paulo Freire, autor del libro “Diálogo de Saberes”, una obra que pretende construir el conocimiento con el aporte de todos los participantes. De esta manera, Pérez Moncunill hace hincapié en la construcción colectiva en todo momento. “Los académicos no somos los dueños del saber, sino que el saber se construye de una manera colectiva con los actores territoriales”, insiste.

 

La finalidad del proyecto, describe la académica, no se limita a la asimilación de los conocimientos teóricos por parte de los estudiantes, sino que también “se persigue alcanzar el enriquecimiento individual y principalmente colectivo, iluminando un tramo del camino hacia un futuro de ciudadanos solidarios, responsables y comprometidos con lo público”.

 

Para la politóloga, un ciudadano es un ser capaz de provocar transformaciones con sus acciones -siempre colectivas- en su alrededor, defendiendo sus derechos y todo lo que supone la responsabilidad de los deberes del ejercicio de la ciudadanía. “Es algo que hay que internalizar desde la infancia”, sostiene.

 

En esa línea, la docente abona a una concepción horizontal de la educación al afirmar que “para construir ciudadanía, no sirve introducir un conocimiento desde arriba. Es necesario hacerlo de manera colectiva. Construir ciudadanía supone lo que grupalmente podés generar en distintos ámbitos”.

 

Los disparadores de los talleres son las mismas temáticas que les interesan a los chicos. “La discriminación es un tema que le preocupa a la gran mayoría de ellos”, señala Pérez Moncunill, tras lo cual afirma que “hay ciertos supuestos muy instalados por los medios de comunicación dominantes” que “paralizan” a los jóvenes, dejándolos en una situación de pasividad, donde predomina el enojo y la queja.

 

Esa construcción, sostiene, requiere de la intervención de un taller, puesto que esa modalidad de trabajo “cuestiona todo”. Y aclara: “No para reemplazar un sentido común por otro, sino para discutir entre todos los participantes a partir del aporte teórico. Ellos no son conscientes de que están abrumados por los medios. Hace unos años preguntamos cuáles eran sus preocupaciones y nos contestaron que era la seguridad. Pero, ¿de qué seguridad hablan? ¿Por qué la preocupación de los jóvenes es la seguridad?”.

 

La docente universitaria revela que conocer lo que piensan y sienten los estudiantes secundarios desnuda que “hay un sentido común que, muchas veces, oculta una relación de dominación”. Y apunta a la influencia de los medios de comunicación, cuyo alcance “obtura la posibilidad de reflexión en los jóvenes, que no advierten que se encuentran atrapados en un discurso dominante e incompleto”.

 

El programa parte de la premisa de que los jóvenes “no son suficientemente tenidos en cuenta” por las políticas públicas. Sin medias tintas, Pérez Moncunill da sobrados ejemplos que la sustentan: “El índice de desempleo juvenil duplica el general; las tasas de violencia, embarazo no deseado o muerte por accidente de tránsito afectan a los jóvenes más que a ningún otro grupo etario”.

 

La propuesta pedagógica comenzó a gestarse en 2008, durante un viaje que la académica realizó a Bogotá, donde fue invitada a participar por AVINA, en representación de la Fundación Ejercicio Ciudadano –institución que preside-, para conocer programas relativos a la ciudadanía. “El proyecto que me inspiró se origina en actores que venían del (movimiento guerrillero colombiano) M-19 tras salir de la clandestinidad para participar en la vida política”, apunta.

 

Sin embargo, en sus comienzos (2008, 2009 y 2010) el proyecto fue desarrollado íntegramente por la Fundación Ejercicio Ciudadano. En apenas tres años, más de mil alumnos de nivel secundario -de más de 20 escuelas- participaron de la propuesta. Fue a partir del 2011 que empezó a desarrollarse de manera conjunta con la Secretaría de Extensión Universitaria. Y a la fecha, la iniciativa sigue haciendo gala de su poder de convocatoria.

 

Diego Angel Beccani



  • Publicado: 2017-03-13
  • Periodistas:
  • Fotógrafos: Camila Casero
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  • Categoria: Política