Rosario, 23/07/2017 | 01:40
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Mejor prevenir que lamentar: seguridad e higiene en la construcción.


Integrantes del Centro de Desarrollo Tecnológico en Salud y Seguridad Edilicia de la Facultad de Arquitectura relevaron  condiciones en obras de la región. Con resultados preocupantes, apuntan a crear conciencia.   

Benedetti, Espinosa y Povzenic advierten la informalidad del sector.

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La seguridad en la construcción siempre ha sido un tema recurrente en el correr de los años, ya sea por accidentes, quejas de los vecinos, o por el cúmulo de materiales volcados en la vía pública. Es por eso que desde la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario se ha llevado adelante un proyecto de investigación denominado “Relevamiento y análisis de las condiciones de salud y seguridad en obras de pequeña y mediana escala en el área de Rosario”, cuyo objetivo fue crear una herramienta para el diágnostico y el diseño de modelos de gestión en la prevención. Este es liderado por los docentes Rubén Benedetti, Javier Povzenic, Ana Espinosa, Natalia Jacinto, Flavio Luciani, Mariela Borromeo, Hernán Angiolini y Marcelo Ibañez.


La idea de trabajar este tema surgió a partir de la dedicación de los docentes, tanto en el ámbito universitario como privado, en la seguridad edilicia en la ejecución como en el uso de edificios. “Una de las patas de esta actividad es analizar como mejorar la seguridad en obras, ya que estamos acostumbrados a como se trabaja en la construcción. Parece una hecho menor un accidente laboral de este tipo, pero cuando se observa el número de muertes de esta área en Argentina, encontramos una cifra horrenda que te da más o menos un muerto por día”, reflexionó Benedetti.

 

Históricamente la construcción en Argentina siempre estuvo a la cabeza de las actividades económicas con más riesgos de vida. Pero es más grave de lo que las cifras marcan, ya que solo se contabilizan los trabajadores en blanco, es decir que están declarados en la aseguradora de riegos de trabajo (ART). “Es decir, cuando vamos al mundo del trabajo en negro, inferimos que es dos o tres veces mayor. Desde la disciplina, es preocupante como se trabaja. Es diferente en otros países, como España o Uruguay, donde los controles y medidas de seguridad está un poco más presentes.”, complementó Javier Povzenic.

 

“Nosotros arrancamos este trabajo de investigación a partir de un proyecto de extensión que se hizo con la Municipalidad de Funes, donde la misma eligió locaciones en donde quería que describiéramos como se realizaba la obra privada. Fueron casi 300 obras, y los resultados fueron espantosos. Llegamos a la conclusión que menos del cinco por ciento de las obras relevadas estaban en regla. A partir de esta experiencia previa, mejoramos el sistema de recolección de información mediante la construcción de un cuestionario más acotado para diagnosticar desde afuera la obra. Lo nuestro es como sacar una foto desde afuera para luego analizar.”, agregó Rubén Benedetti.


A este primer acercamiento, se le acopló al análisis, la relación de las condiciones de obra con el espacio público. “Esas construcciones casi nunca tienen muro medianero y es un peligro para los vecinos. Hay cuestiones que nos parecen normales pero no deberían ser así: el material en la calle o que no exista un cerco. El trabajo de obra no debería molestar a los vecinos ni ocupar espacios públicos sin las medidas de protección indicadas. Lo importante es poner al mismo nivel una casa en un barrio humilde y una construcción en un barrio privado. Las medidas de seguridad tienen que ser para todos iguales”, planteó Povzenic.

 

En el proyecto se relevaron obras en Alvear, Pérez, Baigorria, Villa Gobernador Gálvez, Pueblo Esther, Soldini, en Zavalla y en Roldán. Se formaron quince grupos, diseminados por estas localidades. La propuesta surgió a partir de una optativa en la cuál estos docentes comparten con sus estudiantes todas estas cuestiones en Higiene y Seguridad en la construcción. Para sorpresa de los encargados, aparecieron sesenta interesados con ganas de trabajar en el proyecto. Se dividió en grupos de a cuatro, los cuales también eran ayudados por algunos graduados, y se les explicó la dinámica: de que manera utilizar la planilla, cuáles eran los objetivos, la manera de evitar el conflicto, etc.

 

“A veces cuando ven a una persona fuera de la obra tomando nota, puede tornarse conflictivo, y les comentamos a los estudiantes como intentar evitarlos. Casi siempre resulta una confusión de las personas de la obra, las cuales creen que el estudiante viene de algún órgano de control. La gente reacciona mal porque sabe que están en falta.”, afirmó el profesor Benedetti, a lo cuál agregó que “esta idea de trabajar en la periferia de Rosario tiene que ver con que quisimos tomar la situación en bruto, porque dentro de la ciudad tenes algunos organismos de control. Igualmente las inspecciones en el área urbana se relacionan con las obras que están declaradas, o sea las que tienen los papeles presentados. En cambio, no hay inspecciones en las obras que están en negro, entonces es absurdo este tipo de control. Lamentablemente la cultura del trabajo en la construcción en la Argentina está basada en la informalidad. Hay muchos actores que deberían intervenir más y ser más severos para reducir al mínimo los riesgos de esta profesión.”

 

“Es importante que las personas de la construcción se formen, aprendan de los que están desde antes en la profesión, se interesen por tener un seguro o una obra social. Tenemos muchas empresas constructoras que lo respetan, pero así también ha muchas que no, como las que nosotros fuimos a tomar, en donde estos trabajadores informales a la hora de cobrar, por necesidad sobretodo, no destinan parte de lo remunerado para estos resguardos. Tampoco los propietarios, como principales responsables, invierten dinero para la seguridad de las personas que están trabajando en su propiedad. Es un doble juego en donde el propietario no reconoce determinadas inversiones que tiene que hacer para estar en regla, ni los obreros interpretan lo importante que son estas medidas para tener un trabajo seguro.”, pone en claro Provzenic.

 

Existen muchos factores que inciden para que la realidad de la construcción sea esta. Para los especialistas, primero la falta de capacitación en general, segundo la informalidad de la industria, y en tercer lugar la ausencia de controles y de formación al que controla. “Es importante que los municipios entiendan lo esencial que es la existencia de un buen control en las obras. Como se trabaja tiene que ver con una cuestión social, que nos abarca a todos, que es el valor que le damos a la vida.”, puntualizó Ana Espinosa.

 

“Este trabajo termina siendo una radiografía de cómo trabaja la construcción en la zona, pero creo que pasa lo mismo a lo largo de nuestro país. Lo positivo de esto, es que la Universidad puede “sacar esta foto”, y hacer una propuesta. Esta, que surge a partir de este proyecto, es que podría haber instancias de control generadas en los municipios que no signifiquen una cuestión represiva en torno al trabajador sino una cuestión formativa. Es un trabajo largo para hacer, pero es una labor de tejido social, de convertir una actividad que es informal en una actividad que tenga un marco de formalidad. Porque esa informalidad se paga con una vida.”, propuso Benedetti.

 

Esta investigación arrojó que el grueso de las muertes en la construcción tiene que ver con las caídas a diferentes niveles. Se observó en el 50 por ciento de las obras. Pero ¿Cuántas tenían las previsiones indicadas para evitar el accidente? Solo el 4 por ciento. Por ende la presencia de riesgo estaba presente en la mayoría de las obras. El accidente que ocurre en obras que no están declaradas, no entra en la estadística. Otro dato curioso que surgió de los datos procesados del proyecto, es que un bajo porcentaje dentro de los trabajadores relevados tenían la ropa de trabajo adecuada (casco, botines, guantes, etc.). En el caso del casco, por ejemplo, solo el 7 por ciento. “Este es un tema cultural, que muchos no quieren usar casco porque se sienten ridículos y argumentan que no va a pasar nada, pero por algo se exige. Hemos visto accidentes tontos que se agravaron por no usar esta medida de protección. El casco tiene que ser un hábito, al igual como cuando uno maneja una motocicleta. No implementar las precauciones necesarias dentro de una obra es como jugar a la ruleta rusa.”, comentó Rubén Benedetti.

 

“Tampoco esta en la costumbre del contratista exigir que lo utilicen. Es cuestión de concientizar, de que puedan entender que la prevención puede evitar muchos accidentes.
Los estudiantes, a partir de este trabajo, pudieron construir una mirada, en donde seguramente de ahora en más, a lo largo de su vida laboral, recuerden estas experiencias y estén más pendientes de la seguridad de sus obras. No les sorprendía como eran las obras, porque se convive en cualquier lugar con esto, pero no prestaban atención a estos puntos. Se convirtió en una instancia de confrontar concientemente la realidad.”, contó Javier Provzenic.

 

A raíz de esta labor, el grupo de especialistas comenzó a detectar que algunos municipios empezaron a interesarse en el ámbito de la seguridad en obras. “Lo que pasa en la mayoría de los municipios que se encuentran alrededor de Rosario, es que el obrero, contratista, arquitecto, y demás actores de la obra, son vecinos. Entonces se convierte en personas conocidas que corren peligro constantemente. Es por eso que están muy preocupados por la falta de precaución y de conocimiento en seguridad en las construcciones que se llevan a cabo allí.”, argumentó Ana Espinosa.

 

“Como se trabaja sobre la urgencia y emergencia, los municipios podrían capacitar a los vecinos como un medio de acercarse. Hay que empezar a tener esa vinculación entre vecinos y profesionales, para que se pueda producir una sensibilización. Es importante este acercamiento social con el vecino.”, concluyó el docente Javier Provzenic

 

“Las medidas deberían ser para todos, pero por falta de conciencia y control eso no pasa. Lamentablemente hay muchos muertos por año. Es una tragedia constante.”, sentenció Rubén Benedetti.



  • Publicado: 2017-02-20
  • Periodistas: Gonzalo J. García
  • Fotógrafos: Camila Casero
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