Rosario, 28/06/2017 | 04:07
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Alejandro Tomasini Bassols recibió el Honoris Causa de la UNR


El filósofo mexinano fue distinguido por la Universidad Nacional de Rosario para reconocer su "compromiso desinteresado, geniuno y sobre todo enriquecedor" con la Facultad de Humanidades y Artes, según declaró el decano de la casa de estudios José Goity. 

Las autoridades de nuestra Universidad junto a Tomasini.

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El vicerrector Fabián Bicciré entregó la máxima distinción de la UNR a Alejandro Tomasini Bassols, con el padrinazgo del Decano de la Facultad de Humanidades y Artes, José Goity y el Secretario General de la Universidad, Mariano Balla.

 

Tomasini realizó sus estudios en la carrera de licenciatura en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Se graduó con mención honorífica con la tesis Introducción a la Filosofía Social de Bertrand Russell. Después de ser becario en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, obtuvo el grado de Doctor en la Universidad de Varsovia con una tesis sobre "El Atomismo Lógico de Bertrand Russell". Cursó estudios después en la prestigiosa Universidad de Oxford, en el Keble College con el apoyo del CONACYT, como él mismo señala en su libro "Los Atomismos Lógicos de Russell y Wittgenstein". Allí obtuvo el grado de Master of Letters con la tesis "A Comparative Study of Russell's & Wittgenstein's Logical Atomisms" dirigida por el biógrafo, traductor del Tractatus Logico-Philosophicus y académico de Wittgenstein Brian McGuiness.

 

La producción filosófica de Tomasini es amplia tanto en el desarrollo de conceptos en filosofía, como en cuanto a sus aportes en historia de la filosofía. Tomasini es reconocido como una autoridad en América Latina, principalmente en la filosofía de Russell y de Wittgenstein y ha publicado mucho acerca del pensamiento de ambos.

 

Balla planteó: "Es un filósofo de nuestro tiempo, pero también es un maestro, y eso es lo que reconocemos". Expresó que admira a Bassols por "la fuerza de su inteligencia aliada a un temperamento decidido y franco, y su sensibilidad modelada por un sano enojo frente a las injusticias."

 

Tras el acto formal, Tomasini Bassols disertó, abriendo con la afirmación de que: "Aunque el mundo está plagado de contrastes y de asimetrías palpables, no siempre las percibimos ni les conferimos el valor que realmente tienen. Por ejemplo nos sentimos muy satisfechos constatando el innegable progreso científico, tecnológico y material de la sociedad contemporánea, pero somos mucho más lentos en percibir la inmensa cantidad de daño, resultados contraproducentes y problemas que dicho progreso acarrea." Agregó que "el precio que la ciencia y la tecnología cobran por sus bondades es muy elevado."

 

El filósofo se preguntó: "¿Por qué si hay un sentido en el que no hay progreso en filosofía, seguimos interesados en ella? ¿Por qué seguimos discutiendo filosofía si de antemano sabemos que las inquietudes filosóficas son insolubles, y que sus teorías son irrefutables? ¿Qué cualidades tan especiales tiene la filosofía que su eterno fracaso no impide que se siga cultivando? ¿Por qué, a pesar de todo, sigue la filosofía siendo importante?"

 

Planteó que, si bien las respuestas de la filosofía no son a la vez convincentes y definitivas, lo que se debe hacer es "realzar el valor de sus preguntas", ya que "los interrogantes filosóficos en sí mismos son no sólo interesantes y sugerentes, sino apasionantes."

 

"Esa clase de reflexión personal que llamamos filosofía, sí es, después de todo, de interés colectivo y social, ya que sin la reflexión filosófica, las actividades humanas de una guia, de un faro, de una orientación, de un sentido, la vida de los seres humanos sería mucho más caótica de lo que es, o bien sería meramente animal o sencillamente imposible", expuso.

 

Se preguntó si "podría la existencia humana fluir sin que los hablantes se plantearan preguntas límites, es decir, sin que hiciera su aparición la filosofía", a lo que declaró que su respuesta es no, ya que "siempre que surjan inquietudes que rebasan el marco de lo inmediato, de lo que se está haciendo en ese momento particular, lo que surge es la filosofía a través de sus extraños estados de ánimo y de sus sorprendentes interrogantes."

 

"No hay forma de desprenderse de la filosofía, no hay forma de hacerla redundante. Dado que la filosofía no es una disciplina científica, sus problemas tienen que ser entendidos y caracterizados de otra forma de como en general entendemos los problemas en ciencia; pero si los problemas científicos son o factuales o formales, y la filosofía no es una ciencia, entonces qué clase de problemas son los problemas filosóficos, cuál es la naturaleza de los interrogantes y las aseveraciones filosóficas. Los problemas de la filosofía son básicamente dificultades de comprensión, lo cuál en última instancia significa que se trata de enredos conceptuales; los problemas de esta clase pueden surgir en absolutamente cualquier contexto discursivo: ahí donde hay un lenguaje hay pensamientos, donde hay pensamientos hay conceptos, y donde hay aplicación de conceptos, siempre está abierta la posibilidad de su mala aplicación; de ahí que junto con cualquier actividad teórica o práctica que los seres humanos lleven a cabo, automáticamente se generan dificultades de una índole diferente, y es precisamente en el esfuerzo por salir de esos laberintos conceptuales que consiste la filosofía. Así entendida la filosofía, un filósofo no es otra cosa que un anatomista de pensamientos", concluyó.

 

 

 

Periodista: Juan Manuel Amatta. 



  • Publicado: 2016-10-11
  • Periodistas: Sec. de Comunicación
  • Fotógrafos: Pablo Correa
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  • Categoria: Honoris Causa